-
Dormida
Fecha: 17/09/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: Ryuk, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
ELa luz de la pantalla del celular iluminaba apenas el rostro de Sofía. Estaba profundamente dormida, boca arriba, con la boca entreabierta y un hilito de saliva en la comisura. El pijama corto se le había subido casi hasta la cintura y la remera fina dejaba ver los pezones duros por el aire acondicionado. Tomás la miró un rato desde el borde de la cama. Habían hablado de esto. Ella le había dicho, medio borracha una noche, que le calentaba la idea de que él la usara mientras dormía, que la tocara, que se la coja sin que se entere hasta después. Y ahora estaba ahí, inmóvil, respirando lento. Se subió a la cama con cuidado. Le bajó el short del pijama y las bombachas de una sola vez. Las piernas se le abrieron un poco solas. El coño estaba suave, ligeramente abierto, y cuando él le pasó dos dedos por el medio, notó que ya estaba un poco húmedo. Quizás había estado soñando algo rico. Se inclinó y le dio una lamida larga, de abajo hacia arriba, abriéndole los labios con la lengua. Sofía ni se inmutó. Solo soltó un suspiro suave. Tomás se puso más duro. Le separó bien los labios con los pulgares y le chupó el clítoris con fuerza, metiendo la lengua adentro, revolviendo, tragando el sabor de ella. Después le metió dos dedos de golpe, hasta el fondo, y empezó a cogerla con la mano, rápido y sucio, mientras le seguía chupando el clítoris. El coño hacía ruiditos húmedos. Ella se movió un poco, abrió más las piernas, pero no despertó. No aguantó más. Se bajó el pantalón, se sacó ...
... la verga ya goteando y se acomodó entre sus piernas. Le puso la cabeza contra la entrada y empujó de una. Entró fácil, porque estaba mojada, pero igual se sintió apretada. Se la enterró hasta las bolas de un solo movimiento y se quedó un segundo adentro, disfrutando de cómo el coño dormido lo apretaba solo. Empezó a cogerla. Al principio despacio, casi silencioso, pero después más fuerte. El sonido de la carne chocando llenaba la pieza. Le levantó las piernas y se las puso sobre los hombros para entrar más profundo. Cada embestida hacía que se le movieran las tetas bajo la remera. Tomás se la subió, le agarró una teta y le pellizcó el pezón mientras la seguía clavando. El coño hacía un ruido obsceno, chapoteando. —Qué putita… —murmuró, aunque ella no lo escuchaba—. Te estoy cojiendo dormida y ni te enterás. Aceleró. Ahora la estaba culeando de verdad, fuerte, profundo, sacándola casi toda y volviendo a entrar de un golpe. Le escupió en el clítoris y se lo frotó con el pulgar mientras la follaba. Sofía soltó un gemido más largo, se le contrajo el coño un segundo, y se corrió dormida. El orgasmo la hizo apretar alrededor de la verga de él con fuerza, contrayéndose una y otra vez. Tomás no paró. Siguió cogiéndola a través del orgasmo, más bruto todavía, hasta que sintió que se le venía. Se la sacó justo a tiempo, se arrodilló sobre su pecho y se la empezó a pajeár rápido. Los chorros le salieron calientes: el primero le pegó en la cara, cruzándole un labio y la mejilla; el ...