1. Papá, Mamá y el Mecánico


    Fecha: 02/11/2018, Categorías: Voyerismo Autor: GusBecker, Fuente: SexoSinTabues

    ... marido? Porque vamos a hablar con sinceridad, yo si no la pongo en una semana camino por las paredes. (le preguntó mientras yo jugaba por el taller pero no perdía detalle de la charla). - No es fácil, cuesta pero una se arregla. - Si mi novia fuera la mitad de linda de lo que sos, no la dejaría ir sola ni a la esquina, ni pensar en alejarme varios meses. - Pero es su trabajo… - Cambiaría de trabajo, mi prioridad serías vos. De verdad te lo digo, no lo comprendo a tu marido, salvo que le guste estar rodeado de hombres o tenga otra mina por ahí, ¿No lo pensaste? - Nooo ¿Sos loco, cómo decís eso? - Porque sos un minón… es como dejar un Mercedes Benz estacionado con las llaves puestas, aunque no lo quieras va a pasar alguien y se lo va a llevar… y quisas ese que se lo lleve sepa valorar más lo que tiene… (le dijo acercándose a ella). - Gracias por el cumplido… pero mejor me voy. - Pensá lo que te dije mami. Sandro cada vez se mostraba más avasallador, dejaba lo que estaba haciendo para acompañarnos, a la escuela por las mañanas o a casa al mediodía y si nos veía por el barrio se nos pegaba como garrapata. Daba la impresión que espiaba los movimientos de mamá para fingir encuentros casuales y lo peor era que a ella la alegraba verlo. Si íbamos al supermercado, nos chocábamos con él y galantemente cargaba las bolsas de las compras hasta la puerta de nuestro edificio, sin que mami le permitiese subirlas hasta nuestro departamento. Y más de un sábado se ofrecía para llevarnos a ...
    ... pasear por el centro, mamá se rehusaba pero no con mucha convicción y al final terminaba aceptando. El trataba de acercarse a ella constantemente, cuando caminábamos la tomaba de la mano o la asía de la cintura, si nos llevaba en su automóvil con la escusa de apoyar su mano sobre la palanca de cambios provocaba con sus dedos roces en la pierna izquierda de ella, y cuando se despedían con un beso, los labios de él en lugar de tocar la mejilla rozaban la comisura de los labios de ella. Esas actitudes me provocaban celos, pero al mismo tiempo una sensación extraña en la boca de mi estómago, mi respiración se aceleraba y a pesar de molestarme no sé por qué extraña razón deseaba también que continuase, quería ver un poco más. Ya de grande, puedo comparar esas emociones que sentía, para que ustedes comprendan, como el de una montaña rusa, que a pesar del miedo, la adrenalina y vértigo dan ganas de volverse a subir. Andrés Calamaro la describiría como una dulce condena. Una tarde caminábamos con mamá hacía la librería y al pasar por el taller, él la llamó y estuvieron hablando en voz baja mientras Bujía me daba una biela fundida para jugar. En un momento Sandro dijo: - Viejo, cuidá al nene, que voy a llevar un rato al cuartito a Ali, para mostrarle una cosa que quiero que vea… El cuartito era una pequeña habitación sin puerta que usaban al mismo tiempo de oficina y depósito, situándose al fondo a la izquierda, en frente del baño. Con un brazo en el hombro de ella, la condujo hasta ahí y ...
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