1. MI CUÑADA ADEMAS DE PRINCESA ,RESULTO MUY PUTA


    Fecha: 20/11/2018, Categorías: Sexo Interracial, Autor: pevertido, Fuente: xHamster

    Antes de contaros como terminé entre las piernas de mi cuñada, debo empezar por cómo llegó a mi vida esa mujer. Nací en una familia de clase media madrileña, normal y corriente, de esas que, aunque vivían bien, al llegar a fin de mes sufrían estrecheces. Nada importante pero mis padres no pudieron darnos ningún lujo ni a mí ni a mi hermano. Todo el dinero sobrante lo dedicaron a nuestra educación, de forma que cuando murieron no dejaron dinero pero si nos legaron una formación de primer nivel.Yo era el hermano mayor porque nací quince minutos antes que Alberto y aunque no éramos gemelos sino mellizos, nuestro parecido era notable. Ambos fuimos buenos estudiantes y acabamos con nota dos carreras pero ahí terminan nuestras semejanzas, ya que por azares de la vida tomamos caminos muy diferentes.Mientras yo me enfrascaba en conseguir una futuro profesional que me reportara dinero, mi hermanito como tenía grandes ideales se fue a Asia a trabajar con una ONG. Siempre me había parecido que perdía el tiempo pero como estaba tan involucrado con su labor humanitaria y rara vez venía a España, tuve pocas oportunidades de comentárselo.Creo que en los últimos diez años, le había visto únicamente tres veces y por eso, aunque le adoraba, mi hermano era un auténtico desconocido. Solo sabía que vivía en Samoya, un pequeño país del sudeste asiático, donde le consideraban un santo y poca cosa más. Ni siquiera me enteré cuando se casó y todavía no se lo perdono. Le importaban más esa pobre ... gente que su familia.Siempre pensé que cambiaría y que algún día volvería a Madrid y trabajaría por su futuro pero el destino quiso que no fuera así:Una mañana recibí una llamada de la embajada de ese país donde me informaron de su muerte hablando de la irreparable pérdida que había sufrido el pueblo samoyano. Tardé en asimilar lo que me decían y cuando reparé que ese cretino estaba hablando de Alberto, me encabroné:«Soy yo quien ha perdido a mi único hermano», pensé maldiciendo no solo a la ONG sino a todo lo que me sonara a oriental.Mientras mi corazón se rompía en mil pedazos, el burócrata siguió con su perorata, narrando las virtudes del fallecido para terminar diciendo que el gobierno le había concedido una condecoración póstuma y que querían que yo la recogiese en su nombre. Por lo visto habían previsto un funeral en su honor donde iría hasta el presidente de ese remoto país y habían reservado un vuelo a mi nombre que saldría al día siguiente.Aunque por mis poros exudaba odio por todo lo samoyano, comprendí que él había dado su vida por ese pueblo y por eso no pude negarme a honrar su memoria. Nada más colgar, fui a ver a mi socio y tras explicarle lo sucedido, le dije que iba a ausentarme durante una semana.―Manuel, ¡no jodas! Tómate el tiempo que necesites.Después de agradecerle su comprensión, invertí el resto de la jornada en cerrar asuntos y en ocuparme que en los que siguieran abiertos, alguien los tomara a su cargo, sin saber que, una semana después al volver a ...
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