1. Historia del chip 025 - Los nuevos pendientes - Irma 007


    Fecha: 17/10/2017, Categorías: Dominación Lesbianas Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos

    ... amilanar. El placer de los labios húmedos se mezclaba con el dolor de los tirones en los lóbulos, a cada movimiento de cualquiera de las dos, las bolas respondiendo en una danza caótica y azarosa. Cuando Galatea se cansó, otorgó un pellizco a las nalgas de Irma, como señalando la magnificencia de su posesión o para recordarle a Irma su desnudez. Algo que quedó todavía más de manifiesto al tocar la arena. El trayecto con los pies descalzos por la acera sólo había servido para sensibilizar la planta de los pies. La arena caliente no ayudó a amortiguar el efecto. Decidió ir corriendo al agua. El tanga se volvió azul, -tal y como estaba diseñado-, cuando tocó el agua. El verde no había aparecido en ningún momento. *—*—* Cuando llegó Lena, vio a su futura playmate en un escueto top, una minúscula falda ligera como un pañuelo, tacones sublimes y unos pendientes sujetos a los lóbulos con unas pinzas. Sabía que debajo de la falda no había nada. Galatea la había dejado así antes de salir. Irma, presa de la histeria, llamo a Miss Iron que le prometió estar allí en cuánto pudiese. Al cabo de una hora la llamó para decirle que la empresa había mandado a su jefa a buscarla. Irma no tenía otra vestimenta. Había decidido no quitarse los malditos pendientes, medio creyendo que Galatea volvería. Por suerte, el agujero se había cerrado, pero el dolor nunca se iba. Cuando vio a Lena, supo que había entendido mal. Era la jefa suprema la que había venido, no su jefa directa. Estaba abrumada. ...
    ... Sabía de su fundación y la preocupación por sus trabadores. Se sintió excesivamente impúdica con su exigüa vestimenta. Empezó a hablar cuando Lena puso un dedo entre los labios entreabiertos. —No es necesario, Irma. Yo me encargo de todo— le dijo mientras le daba un abrazo. Irma, agradecida, se envolvió en el pequeño cuerpo de Lena. Estaba tan necesitada de caricias, de contacto que amortiguase su dolor físico y emocional, que exhaló con fuerza al sentir las manos de Lena acariciando sus hombros desnudos, su piel sedosa e impecable, la espalda seductora. Lena cuidó que pareciese un acto fraternal más que sensual, plenamente consciente de que para Irma no habría diferencias. Los estímulos nerviosos mandarían señales contrapuestas: alivio por un lado y dolor por otro. Era una suerte que no se hubiera quitado las pinzas. Sólo cuando estuvo segura de que Irma recordaría el estímulo por largo tiempo, retiró el abrazo y miró a su futura amante. —Escucha, ahora tienes que descansar. Yo me quedaré junto a ti. Vamos a quitarte la ropa, buscaremos un tranquilizante y dormiremos. Irma no se planteó nada cuando se lo dijo. Tenía lógica. Sólo cuando Lena estuvo a punto de quitarle los pendientes, Irma protestó. —A Galatea le gustaría que los llevase puestos... —Ya no está contigo, Irma. Y, aunque sea un regalo de ella, tus lóbulos deben descansar. Veo que son de pinza. No, harás lo que yo te diga. Mañana hablaremos. El tranquilizante también era un afrodisíaco. Lena se acostó en su pijama y ...
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