1. Las vivencias de Quim


    Fecha: 16/12/2018, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Después de haber leído infinidad de relatos en las diferentes páginas de la web me he decidido a contar parte de mis vivencias. Entre una parte de desfiguración de los personajes, de la situación geográfica y sobre todo de lo que me hubiese gustado en realidad, aquí van unos relatos de mi historia. En la actualidad soy técnico en una oficina de asuntos sociales y podéis suponer que mi sueldo es bastante menguado. Soy informático de la vieja escuela y cuando 8 años atrás me encontré en la calle me fue imposible encontrar trabajo dentro de mi profesión. Tenía 47 años y después de 23 años en la misma empresa, fue muy deprimente. Por suerte estaba relacionado con gente que se dedicaba a la política y esto me permitió que al cabo de año y medio de paro me diesen la plaza que ocupo. Después de ocho años, una plaza provisional y sin ninguna garantía de continuidad. Se han acabado todas las inquietudes político sociales que había tenido. Cuando llego a mi casa, después de la jornada de trabajo, mi único consuelo es leer los relatos eróticos que encuentro en la web y esto me ha animado a contaros las innumerables aventuras que nos han sucedido, sobre todo a mi mujer. La conocí en una fiesta cuando le faltaban unos 5 meses para cumplir los 18 años, era un bombón. Antes de seguir me presentaré, no sufráis que seré breve, me llamo Joaquín, Quim para los amigos. A los 23 años salí del pueblo, en el cinturón de Barcelona, para ir a vivir a la gran capital. Conseguí un ático dúplex en el ...
    ... paseo de la Barceloneta a precio de ganga. El ático constaba de una gran pieza que era el comedor, la sala y la cocina. Un lavabo y una habitación donde tenía montados todos mis bártulos. Porque aunque siempre trabajé para la misma empresa lo hacía desde mi casa como autónomo. En el sobreático había una gran habitación que era el dormitorio, vestidor y lavabo que apenas quedaba disimulado. Tanto en el ático, como en el sobreático había grandes terrazas. Era una maravilla. Después de este inciso sigo con la historia que había empezado. Un amigo del pueblo me comentó lo de la fiesta y de que había una avala que era todo un monumento. Con curiosidad asistí a la fiesta, mi amigo se había quedado corto, no tengo palabras para describirla. Supongo que por ser la persona de más edad que asistía a la fiesta, la chica bailó la mayoría de bailes conmigo. Cuando llegó la hora de los bailes lentos la chica se pegaba como una lapa y no sé echó para atrás cuando primero le rocé sus labios con los míos y a continuación le di un largo beso. Los últimos bailes fueron exclusivamente conmigo, le acariciaba la espalda con las dos manos por debajo del top y desde un primer momento descubrí que no llevaba sostenes. La cabeza me hervía, tenía un inmenso deseo de llevar las manos hacia delante y acariciarle los pechos que se adivinaban divinos, pero no me atreví, no sabía cómo reaccionaria. Al finalizar la fiesta, hacia las dos de la madrugada, me dejó que la acompañase a su casa y en el portal de la ...
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