1. Virgen por un rato


    Fecha: 25/12/2018, Categorías: Erotismo y Amor Primera Vez Autor: cuentistaparato, Fuente: CuentoRelatos

    ... más lento el paso. Cuando dimos vuelta a la esquina y estuvimos a dos puertas del hotel empezó a resistirse a seguir adelante. Pero esta vez no iba a dejar que pasara, la llevé con calma tratando de insinuarle que no era bueno que nos vieran en la calle. Cuando traspusimos la entrada del hotel supe por fin que ya no se me escaparía. Subimos escaleras y la miré por momentos, la demora en asignarnos la habitación se hacía eterna. Por fin quedamos solos y me dijo que cerrara con seguro puertas y ventanas, luego se tendió en la cama con sus pies colgando en el borde y se me quedó mirando con una risa maliciosa dibujada en sus labios desteñidos por mi boca. —Quítame los zapatos —me dijo mientras subía una de sus piernas sobre la cama dejando correr un pedazo de su falda sobre unos muslos trigueños. Era de nuevo ella la que me intimidaba con su risa y su actitud burlona mientras mis manos dejaban al descubierto sus pies grandes pero bien torneados. Ascendí lentamente por sus muslos y la acaricié un buen rato sin quitarle la ropa. La pasión fue encendiéndose poco y fui quien empezó a dejarla al descubierto como quien pela una fruta madura, y bien buena que estaba al quedar al descubierto sus pechos grandes y deseosos, su vientre casi plano pero acogedor y sus piernas de piel trigueña clara. En ropa interior era una constante tentación que me hacía poner a mil por segundo, ya no me resistía la ropa y quería estar sobre ella, sentía que mi pene me daba fuertes espasmos y no resistía ...
    ... que siguiera con aquellos calzones rojos ocultándome la puerta del placer y cerrándome el paso vertiginoso a ese húmedo túnel del placer. Y bien rico que lo tenía con esa tibia humedad que me hacía deslizar dentro de ella en un arrebato que me hizo desacelerar cada embestida para no venirme en el acto, pero fue ella la que empezó a pedirme velocidad y que me hundiera cada vez más adentro y empezó a gemir como endemoniada y a sacudirse en otro arrebato y pensé que iba morirse allí mismo, solo que de ganas y de lujuria. Por un momento tuve temor que llegaran los del hotel a preguntar qué pasaba pero entendí que ya debían estar acostumbrados a este tipo de ajetreo y continué gozándome aquel paraíso de la dicha hirviendo como un volcán hasta que la sentí quedar exhausta y desacelerar esa especie de maullidos y empecé a descargar todas mis ganas en aquella caverna del goce mientras me dejaba llevar por ese momentáneo y supremo placer hasta quedar como ella, cansado y mojado por dentro y por fuera pegado a su cuerpo. Así fue el primero, porque llegaron otros dos con más intensidad a la vez que me acordaba que el día de mi primer intento de convencerla me juraba que estaba virgen, pero esto ya no me importaba. Solo me quemaban era las ganas de gozarme esa tarde y hacerla sentir otra vez esa emoción del comienzo y que volviera a desear venir conmigo y repetirlo muchas veces porque la mujercita si estaba bien buena quizá más por dentro que por fuera. Ya en la calle, acompañándola a ...