1. Aventura en el Ave


    Fecha: 03/01/2019, Categorías: Confesiones Autor: morboso1957, Fuente: CuentoRelatos

    ... calentarme un poco más y que luego la follara rápido y fuerte. —¿Calentarme más? Si estoy ardiendo como una tea. —Ya lo noto. Mientras me hacia la felación, yo desabroché un poco el vestido y levantando el sujetador, liberé sus pechos que empecé a acariciar. Apretándolos y pellizcando sus pezones. De repente se levanta, se apoya en el lavabo, se levanta el vestido recogiéndole en el pequeño cinturón del mismo. —Fóllame, pero fóllame duro y fuerte, dame azotes en las nalgas y tírame del pelo, haz conmigo lo que quieras pero necesito sentirte dentro. Cogiendo sus bragas por los lados, las deslicé hasta quitárselas y las dejé encima del lavabo. Empecé a amasar sus glúteos que a pesar de la edad, aún se mantenían muy firmes y duros. Con la otra mano rodeando su cintura le acariciaba el vientre que desprendía un calor que quemaba mi mano. Apretando su vientre con mi mano puse mi pene entre sus piernas. — Métemela ya cabrón. No puedo más. Joder, como me has puesto mira como estoy de mojada. En ese momento tocan a la puerta y les dice que por favor vayan a otro aseo, que se encuentra indispuesta y no sabe cuánto va a tardar. Mientras decía esto llevaba mi mano a su vagina que no paraba de destilar jugos que le caían por sus piernas. La acaricié un poco más y apretando mi mano contra su vagina, apretó las piernas y empezó a correrse, mordiéndome la mano que había puesto en su boca para que no chillara. —Ahora dentro joder. José quiero que me folles ya como te he dicho. Cogiendo mi ...
    ... pene lo llevé hasta su rajita que empecé a acariciar con el glande tres o cuatro veces y notando la urgencia y necesidad que tenía, se la metí, entrando sin ninguna dificultad. Enseguida noté como me empapaba con sus fluidos y que Pilar empezaba a moverse cada vez con más ímpetu. Le di un par de azotes en cada nalga y abrazándola con uno de mis brazos abarcando sus pechos y con la otra tirándole del pelo, empecé a follarla con fuerza, pidiéndome ella que fuera más rápido, sin parar de llamarme cabrón y pidiéndome que no parara de follarla. Poco a poco su agitación y la mía fue en aumento cuando me dice que se va a correr. Intento seguirla para correrme al mismo tiempo que ella, pero es Pilar la que gana la batalla y se corre refregando su espalda contra mi pecho, mordiéndose ella esta vez una de sus manos. Continúo dándole más fuerte para correrme yo. — ¿Puedo correrme dentro? —Si, échamelo todo dentro, ni se te ocurra hacerlo fuera. Seguí empujando y oyendo el golpeo de mi pubis contra sus nalgas, emitiendo un sonido como si fueran verdaderas y extraordinarias notas musicales, que junto con nuestros jadeos se expandían en el aire. En unos pocos segundos más, y sintiendo mi eyaculación cercana, le dije que me iba a correr dentro de ella. Así, lamiendo y mordiendo suavemente su cuello empecé a correrme al tiempo que ella me anunciaba otro orgasmo de nuevo, siendo sustituidas aquellas notas musicales por verdaderos jadeos de placer de ambos. Permanecimos así dos o tres de minutos ...