1. Aventuras en la Ruta 116


    Fecha: 03/01/2019, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    AVENTURAS EN LA RUTA 116. Hace algún tiempo yo trabajaba en una ciudad de la zona central del país que se encuentra a aproximadamente 60 kms. de la capital. Es un viaje de una hora en autobús. Muchos empleados viajabamos a diario hacia esa ciudad desde la capital, entre ellos médicos, enfermeras, profesoras, agrónomos, empleados de diferentes dependencias gubernamentales. Generalmente abordabamos el bus de las 6:30 de la mañana que llegaba a la otra ciudad como a las 7:30, justo a tiempo para llegar a los respectivos lugares de trabajo con calma. Me considero un hombre normal, con una verga normal, pero con un deseo descomunal por el sexo. Mis amigos dicen que soy un pícaro de primera marca, siempre buscando donde meter la verga y sin dejar pasar un culito apeticible. Resulta que esa mañana ya iba tarde y el bus estaba por arrancar cuando me vió el cobrador y logré alcanzarlo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando solo había un asiento disponible junto a una señora (la llamo "señora" porque es casada) que trabajaba de cajera en un Banco del pueblo, ella es morena, todo un monumento, con facciones muy bonitas, tetas pequeñas, pero con un culo grande, redondo, bien parado, simplemente exquisito, una mujer que con solo tenerla enfrente dan ganas de pajearsela. Sin embargo, es una señora casada con una agrónomo del pueblo, "persona respetable". Siempre que yo iba a ese Banco trataba que ella me atendiera, solo para saludarla y verla con deseo. Para mi suerte era el último asiento ...
    ... donde ella estaba sentada y el asiento de al lado no había nadie ya que habían colocado una llanta de repuesto. No podía pedir más. La saludé y ella me respondió moviéndose al lado de la ventana y yo quedé al lado del pasillo del autobús. Recién comenzó el bus a moverse y nosotros comenzamos a platicar cosas sin importancia, que estaba en una Universidad haciendo unos cursillos esa semana y que por eso venía en el bus, etc. Por mi parte, yo siempre andaba con un maletín de mano, el cual ponía sobre mis piernas para poner mis brazos encima de él y con los codos poder comenzar a rozarle las tetas a la compañera de viaje que me tocara. (Esto es para otra historia, ya confesé y lo acepto, soy un pícaro de primera) Pues en esta ocasión no podía hacer una excepción y comencé mi ritual. Puse mis brazos encima de mi maletín y comencé a hacer intentos hasta que le comencé a rozar las tetas a esta señora. Ella se dio cuenta y no dijo nada. Al contrario: le gustó y se calentó por que se arregló en el asiento de una forma que yo ya no necesitaba mover mucho el codo para tocarle la teta. Platicabamos y platicabamos y yo se las apretaba y se la estrujaba, movía el codo de una lado para otro, apretándole la teta. Ella solo hablaba y veía para otro lado. Después de estar haciendo esto como por una media hora, ella ya no aguantaba y tuvo un orgasmo. Me tomó del brazo, cerró sus ojos y daba gemiditos de placer, agachaba su cabeza y gemía, mientras me jalaba el brazo para que le apretara más la ...
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