1. La reeducación de Areana (23)


    Fecha: 10/01/2019, Categorías: Dominación Lesbianas Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... golpear, esta vez haciendo que la regla diera en ambas nalgas… La paliza siguió entre los gemidos de Eva, el sonido de la regla golpeando la carne estremecida y el jadeo excitado de la profesora… Por fin, cuando el culo lucía enrojecido, la Godínez decidió dar por terminado el castigo… -Enderécese, señora Kauffman… -Gracias, señora… -murmuró Eva desde lo más hondo de su condición de esclava… -Puede bajarse la falda… -Sí… le agradezco, señora Godínez… -Me gustaría que pudiera ver su culo con las consecuencias de haber malcriado a su hija… -Sí, lo haré cuando llegue a casa, señora Godínez… -Espero no tener que citarla nuevamente, señora Kauffman. –mintió la docente. -Gracias, señora… -murmuró Eva conteniendo a duras penas el impulso de besarle la mano. Una vez a solas, la Godínez se tomó la barbilla entre el pulgar y el índice de su mano derecha: -Qué mujer extraña… -se dijo. –Extraña y muy atractiva… La nena tiene a quien salir… -y al pensar en Areana sintió que el deseo de coger con ella era ya imposible de controlar. Poco después, en el departamento, Eva le contaba a su hija en presencia de Milena la entrevista con la profesora Godínez. La asistente tenía a Areana desnuda, en cuatro patas y con su collar, cuya cadena sujetaba con la mano derecha. -Tuve que decirle eso, hija, no tenía otra salida… -se disculpó al terminar el relato. -Ay, ma, no te preocupes, entiendo que no tenías otro remedio. –la consoló Areana. -Pero te va a castigar… -Ma, las dos veces que me dio con la ...
    ... regla de madera terminé mojada. –se sinceró la esclavita. Eva pareció reflexionar un instante y luego dijo, no sin cierta vergüenza: -Esa mujer es… es muy dominante, muy segura, muy fuerte… -Y eso a mujeres como nosotras nos impresiona, ¿eh, ma? -Sí, hija, a mí me impresionó su trato… Me excité ante ella… -admitió Eva ruborizándose. -Deliciosamente morboso lo de ustedes, putas; ahora vos, perra Eva, desnudate. –intervino Milena y cuando la tuvo en cueros le ordenó ponerse en cuatro patas, le colocó el collar y se llevó a ambas a la cocina para que almorzaran. Cuando terminaron quiso gozar de ellas y entonces dijo: -Vení, pendeja puta, vení que vas a darnos lengua a mí y a tu mami. Y vos, perra Eva, echate de espaldas con las piernas recogidas y bien abiertas. -Sí, señorita Milena… -Primero a mí. –agregó la joven y adoptó la misma posición. Entonces Areana avanzó en cuatro patas hasta ubicarse entre las piernas de Milena, dio algunas lamidas lentas y potentes en los labios vaginales exteriores y luego los entreabriò con sus dedos para introducir su lengua ávida entre ellos, lo cual hizo gemir y moverse sobre sus caderas a Milena. -Vos… -ocupate de mis tetas, perra Eva… -ordenó la asistente mientras la lengua de Areana se hundía en su concha para moverse enseguida de arriba abajo al par que iba sorbiendo el flujo que brotaba como de una canilla abierta. Eva se inclinó sobre el pecho de Milena con ojos perdidos en algún pasado remoto: “¿Qué queda en mí de aquella mujer que yo ...
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