1. Pelirroja caliente, peca-dora en sexo anal


    Fecha: 10/01/2019, Categorías: Sexo con Maduras Infidelidad Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos

    En el curso de la vida se van ganando amigos, algunos siguen acompañándonos en el devenir de nuestra vida, otros van quedando a los costados. Con algunos tenemos una reciprocidad de actitudes y lealtades que nos lleva a intimar en el sentido sano de la amistad, bien supremo en la difícil tarea de vivir. Tengo una entrañable amiga, Nilda, “amiga de fierro”, que cumplió lo prometido el día anterior. Entró y dijo: - Jefecito, tengo a la pelirroja! - Tráela ya, -sabes que soy impaciente - No podrá ser hasta mañana, pero prepárate, te la traigo envuelta como para regalo. Al día siguiente llegó Linda, nombre que hacía honor a sus formas, y se presenta: - Hola señor jefe!, soy Linda, me envió Nilda, dije que le entregue este sobre. - A ver?, siéntate. Decía: “para el Jefe con cariño, este bomboncito pelirrojo es para vos, según tengo entendido tiene poco uso. Que lo disfrutes!” Leía, disimulando la emoción, cruzada de piernas era más apetitosa, pero que piernas! De solo pensar que en momento podría estar trepando por ella para descubrir el matorral pelirrojo de su vello, hmmmm, se me para de solo imaginarlo. - Me acompañas y tomamos un…? - Vamos “jefecito”, lo sigo, tomamos lo que quiera... que tome… -gesto seductor y erótico. Le entregué la llave de un apartamento que alquilamos con Nilda, solo para esos encuentros pecadores, cada quien lo usa con sus “asuntos” hasta ahora nunca usamos juntos la cama. - La señora Nilda, dijo que puedo tomarme toda la tarde libre, no tengo ...
    ... apuro. - Mejor, todo para nosotros. Nos conocíamos solo de vernos durante el horario laboral, no era ajena a sentir la mirada de los hombres deseando llegar para averiguar si tiene los pendejos rojizos. Simpatizamos de inmediato, al segundo sorbo de Old Par, luego del “chin chin” nos estábamos abrazando a todo dar, sentía el camino expedito, libertad para tocar y palpar, besar y descubrir. - Preciosa, estás muy buena! - Lo sé, desde que me entrevistaste para el empleo te “ratoneas” (excitas) con migo, me siento halagada como mujer. Sé bien que buscas descubrir si debajo soy también rojiza. No te voy a demorar e suspenso, mira… Desatendí la invitación, quería hacerlo lento, desearla más, calentarme aún más, como si fuera posible. Miré sus pechos, para comérselos. Abrió la camisa, mostró la opulencia de las tetotas tremenda, salpicada de pecas, liberó del corpiño, sostuvo en sus manos, los pezones era un desafío a resistencia. – Para vos, jefecito!!! Describir el momento amerita un relato completo, describir la sensación de sumergir la cara entre esos pechos era entrar en un abismo de placer y tratar de no morir en el intento. Se abrió la camisa y exhibió las opulentas carnes salpicadas de tentadoras pecas: - Todo para vos, papi!!! - Hmmm… sí quieroooo - Curiosidad por saber si…? - Me leíste el pensamiento. - Simple, son curiosos, tienen ese fetiche de la tentación del color rojizo. - Todos pueden comprobarlo? - No todos, tu sí… La tanga no tiene la prolijidad de contenerlos, ...
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