1. Tarde de trío


    Fecha: 12/02/2019, Categorías: Sexo en Grupo Autor: almogaver92, Fuente: RelatosEróticos

    ... exploramos la boca del otro, pero terminó tan rápido como había empezado. Para ir a besar a su novio. Esta vez, le puse las manos en la cadera y las fui subiendo por sus costados mientras estaba de espaldas a mi. Pude comprobar de primera mano (nunca mejor dicho) como, efectivamente, no llevaba sujetador. Las yemas de mis dedos rozaron sus firmes pechos, y volvieron a bajar a su cintura, descubriendo cada centímetro de su torso mientras mis labios le besaban el cuello, justo debajo de la oreja. -Ahhhh... - después de aquél pequeño suspiro de placer, se dio la vuelta y me besó por segunda vez. Ahora sus manos se dirigieron a mi bragueta y toqueteó todo lo que quiso, hasta bajar la cremallera y desabrochar el pantalón. Desde detrás, su novio le subió la camiseta para masajearle aquellas dos tetas en las que había pensado más de una vez al pajearme. Su boca se separó de la mía y sus manos dejaron de sobar mi paquete para ir a coger la camiseta y quitársela, dejando a la vista su hermoso cuerpo. -Por qué no os quitáis alguna prenda? -nos dijo con la voz cargada de excitación. Llevado por la calentura, me desabroché la camisa y me quité la camiseta en un tiempo récord. Moviendo las piernas me quité los zapatos y los pantalones, y mi amigo hizo lo mismo. -Caray que rápidos chicos... -nos dijo justo antes de morderse el labio. -Espero que después tardéis un poco más...jijiji. Se acercó a mi y ḿe empujó hasta tumbarme en el sofá, para poder tumbarse sobre mi. Ahora si, la punta de ...
    ... mi miembro se salía de los calzoncillos y se apretaba contra el abdomen de Mariona, dura y lista para entrar en acción. Nos besábamos con fuerza y pasión, mientras nuestras manos jugueteaban con el cuerpo del otro. Sentí que su cadera se elevaba, y un nuevo par de manos me rozaron los muslos. Miré de reojo y vi como su novio le había quitado las mallas, dejándola totalmente en cueros. Igual que él, vamos. El único que aún estaba vestido (aunque solo fuesen los gayumbos) era yo. Aprovechando que tenía el culo de su novia en pompa justo delante, Juan se lo empezó a acariciar, pasándole el dedo índice desde el húmedo agujero de la vagina hasta el inicio de la espalda. Cada vez que llegaba a la vagina, ella soltaba un respingo. Cuando mis ganas de metérsela eran ya insoportables, su boca fue bajando por mi cuerpo, besando mi torso, el abdomen, el pubis, su nariz y su aliento rozaron mi capullo, y con cuidado agarró el borde de los calzoncillos con los dientes y empezó a tirar de ellos. Moví el culo y subí las piernas, totalmente desinhibido y sin reparos a mostrarme en pelotas ante la pareja. Entonces, ella se tumbó encima de su novio, igual que había hecho conmigo momentos antes. ¡Que vista quedó ante mi! Su espectacular culo y su vulva quedaron en pompa, totalmente expuestos ante mi mirada. Acaricié las nalgas, duras y redondas y las besé cuanto quise, incluso las mordisqueé suavemente, provocando pequeños sobresaltos en Mariona. Poco a poco bajé mi mano siguiendo el valle que ...
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