1. Siempre me calentaron los viejos (2)


    Fecha: 14/03/2019, Categorías: Gays Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    Él terminó de desvestirse, trepó a la cama y luego de ordenarme que separara bien las rodillas se ubicó entre ellas y enseguida sentí en mi ano el contacto de la punta de su pija, pugnando por entrarme. (continuará) ¡Y me entró! ¡Me entró hasta el fondo! ¡Me entró hasta que sentí los huevos de don Benito repiqueteando contra mis nalgas. ¡Qué dolor intenso sentí mientras la verga del viejo se abría paso por el estrecho sendero! Yo gemía y corcoveaba tratando de librarme de esa invasión y don Benito jadeaba con fuerza en tanto que me aferraba por las caderas para inmovilizarme. Pero la tortura duró poco. Para mi sorpresa el dolor fue reduciéndose hasta desaparecer cuando la verga ocupó toda la profundidad de mi culo y empezó a avanzar y retroceder según el ritmo que le imponía mi violador, y todo fue placer. -Ay, sí… Sí, don Benito… ¡Sí!... -me escuché decir. -Te gusta, ¿eh, niño puto?... ¡Mueres por una buena polla! ¡Eres putísimo! –me humillaba don Benito y yo ardía de calentura. -Sí… Sí, don Benito, soy… soy putísimo y soy… soy todo… todo lo que… lo que usted quiera que sea… Él ya no dijo nada, sólo jadeaba y seguía bombeando, dándome un placer como yo nunca había imaginado. Hasta que por fin se corrió llenándome el culo de leche mientras lanzaba un rugido como de animal y se derrumbaba después sobre mi espalda. Sentí que su polla me abandonaba y vi que el viejo caía en la cama para yacer de espaldas y quedar ahí, desmadejado, tratando de normalizar su respiración. Yo ...
     estaba súper excitado y con muchas ganas de masturbarme. Entonces le pedí permiso y en cuanto me autorizó corrí al baño y me desahogué, para después volver junto a don Benito. Me tendí en la cama a su lado y sin poder resistirme me puse a jugar con su polla. Tenía ganas de seguir tragando y él me dijo: -Sigue, niño, sigue… Si lo logras vuelvo a culearte… ¡Y lo logré! Me costó pero después de un rato don Benito tenía una nueva erección que palpitaba en mi mano derecha. ¡Qué hermosa verga tiene! algo curva hacia arriba y muy venosa cuando está parada. -Don Benito, me… me gustaría hacerle una mamada, que me acabe en la boca y tragar toda su leche calentita… -propuse. -Claro que sí, Jorgito, anda, chúpamela y te lleno de leche esa boca de mamón… Entonces me incliné sobre él, que seguía tendido de espaldas, estuve un ratito lamiendo sus huevos y su verga y por fin me la metí en la boca para empezar a chupársela. No puedo explicar el placer indescriptible que me da el tener en la boca una verga bien dura. ¡Ay, ay, ay! Don Benito gemía y jadeaba mientras yo tenía aferrados sus huevos en mi mano derecha. Finalmente se corrió y me echó en la boca dos chorros de semen que tragué hasta la última gota. -Eres increíble, Jorgito… -me elogió mientras respiraba con fuerza y yo limpiaba con mi lengua los restos de semen en su verga. Antes de despedirnos me dijo que cuando volviera al día siguiente debía vestir esa ropa tan provocativa que le había gustado mucho. A partir de entonces –de esto hace ...
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