1. Siempre me calentaron los viejos (2)


    Fecha: 14/03/2019, Categorías: Gays Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ya un mes- siempre me pongo la musculosa y el shorcito para ir a su encuentro, y me desnudo lentamente en su dormitorio. Pero ahora tengo que hablarles de don Ernesto, el dueño de la casa, que viene a cobrarnos el alquiler todos los meses a mis padres y a don Benito. Me excita don Ernesto. Debe tener unos sesenta años, delgado, de estatura media, muy formal y atildado, siempre de chaqueta y corbata. Papá me deja el dinero en un sobre, yo se lo doy y él me extiende el recibo. A pesar de que me calienta nunca me atreví ni siquiera a insinuarme, porque su formalidad me intimida, pero acaba de pasar algo asombroso. Ayer vino a cobrar el alquiler y llamó a la puerta del comedor cuando yo acababa de volver de la escuela, pero la sorpresa fue que venía con don Benito. Eso me turbó. -Hola, don Ernesto… -murmuré mientras después de abrir la puerta me hacía a un lado para que entraran. -Hola, Jorgito… -respondió él mientras don Benito emitía una risita que me intrigó. -Siéntensé, por favor, ya le doy el dinero, don Ernesto… -dije y fui hasta la cómoda donde guardaba el sobre. -No hay apuro, Jorgito… -le escuché decir a mis espaldas y cuando volví con el sobre vi que ambos sonreían de una manera rara. -Don Benito me habló de vos, Jorgito… -dijo de pronto don Ernesto después de intercambiar guiños con el viejo. -¿De… de mí, don Ernesto?... –murmuré turbado. -Sí, de vos… me dijo que… que sos putito… ¿es cierto? Yo no sabía dónde meterme de la vergüenza que sentía por cómo se estaban dando ...
     las cosas. -¿Es cierto, Jorgito? –insistió don Ernesto. -¡Contesta, niño! –me apuró don Benito mientras la vergüenza, la ansiedad y la excitación me invadían. -A mí me gustan mucho los nenes putitos… -dijo don Ernesto y semejante revelación terminó de darme el coraje que estaba necesitando. Con la cabeza gacha dejé el sobre sobre la mesa, tragué saliva y dije: -Sí… sí, don Ernesto, es… es cierto… -Le conté que te culeo… -acotó don Benito haciendo que mis mejillas se encendieran de vergüenza. -Es que está para no perdérselo de tan lindo… -dijo don Ernesto. -Y todavía no lo ha visto desnudo… -desafió don Benito. Ante semejante situación yo no podía controlar el temblor que me agitaba de pies a cabeza. Era evidente que don Ernesto iba a cogerme y eso me hacía hervir de deseo. -Venga, Jorgito, desnúdate para don Ernesto… -me ordenó don Benito y yo, después de vacilar de puro nervioso que estaba, le obedecí… Tenía el uniforme del colegio: el blazer azul, el pantalón gris, la camisa blanca, corbata celeste y mocasines sin medias… Me saqué todo con manos que temblaban y quedé desnudo ante los dos viejos, mirando al piso… -No se puede creer, don Benito… ¡No se puede creer! –le oí exclamar a don Ernesto. -Y todavía no ha visto usted todo… -dijo don Benito y me ordenó: -Ponte de espaldas, Jorgito, muéstrale el culo a don Ernesto… Se lo mostré y escuché la exclamación del viejo: -¡Por favor! ¡Qué culo! Y al oírlo me pareció ver mi culo, mis nalgas bien empinadas, redonditas, carnosas y ...