1. Marina, mi nuera (Segunda parte)


    Fecha: 07/04/2019, Categorías: Incesto Sexo en Grupo Autor: Gustavo Gabriel, Fuente: CuentoRelatos

    ... ello se había comprado, en la zona, una diminuta minifalda, tan corta que casi se le veía si se agachaba la cola. En un bar me cambio y salimos a jugar, dijo... Así se paseó por la calle, escuchando las más horrendas porquerías y cuando alguien la quería tocar, salía Marcelo de entre los autos, para calmar al atontado tipo. Así y después de haber calentado a más de uno llegaron a un hotel. Antes que se la secara le mostró a su hombre su bombacha. Estaba humedecida. Y su vagina era un torrente de pasión. -Acabé dos veces en la calle con lo que me decían esos hombres -le dijo a Marcelo- Actué solo para ti, como una verdadera putita de la calle. Con el tiempo empezaron a subir a los colectivos repletos de obreros. Marcelo veía como la tocaban esos hombres al poco rato en que ella se les insinuara apoyando su cala al alcance de las manos. Ella hacia como sí nada, pero sabía que Marcelo veía todo. Un día uno fue más lejos: le acabó en su cola. Ella le hizo una seña y se bajaron rápido. Extasiada le mostraba a Marcelo como la habían mojado. Subieron a un taxi y fueron al hotel. Una vez y con toda la mala intención Marina se compró una malla chiquita en una tienda de Caballito porque esa tarde iría con Marcelo a una quinta de un amigo de él. Su esposo estaba en el interior y no llegaría hasta cuatro días después. Cada vez salía por más tiempo con Marcelo. Marina llamó a su madre para decirle que ese fin de semana se iba a lo de una amiga a Castelar, y que por las dudas no le ...
    ... dijese nada al esposo si este llamara. Llegaron a la quinta que estaba algo alejada de la estación de Castelar, en el oeste de la provincia de Buenos Aires, en un hermoso día de verano. E inmediatamente se fue a cambiar a la pieza. Era chica su malla ahora viéndola mejor pensaba Mariana, además estaba el amigo de Marcelo que no le tenía confianza y ya no estaba tan segura de estar cómoda en su presencia, pero la amistad de Marcelo con el dueño de casa impedía cualquier mal entendido. Marcelo le dijo que la amiga de su amigo, llegaría un poco más tarde, y así se animó a salir. El amigo se sobresaltó al verla y Marcelo le sonrió cómplicemente. Era una malla que apenas le cubría dos triángulos escasos sus senos que a causa de un viento se le marcaban terriblemente, y una línea de tela minúscula y un pequeño triángulo cubría su sexo y cola. Por suerte se había depilado un poco más de lo necesario, porque si no podía usarla. El amigo de Marcelo se relamía, era un flaco divino dueño de la más, grande inmobiliaria de la zona. Tomando sol Marcelo, le sugería a Marina que hiciera toples, al principio se resistió pero lo hizo mirando al suelo, lo que aprovecho Marcelo para pasarle por todo su cuerpo bronceador. Marina se fue calentado y un rato después al comprobar que el amigo de Marcelo había desaparecido, sé dio vuelta. Sus senos al aire invitaron a Marcelo a besárselos. -Marcelo, tu amigo -dijo. -Quédate tranquila lo vi irse a comprar el asado y el pan. Se quedó tranquila y al rato se ...