1. Eyaculando en la playa


    Fecha: 08/04/2019, Categorías: Masturbación Autor: Fornicatorix, Fuente: CuentoRelatos

    ... romper en la orilla, aportan una relajante banda sonora. Continúo magreando el juguete y fantaseando con las delicadas pero ardientes y eficaces manos de mi novia. Estoy totalmente empalmado y mi polla se encuentra firme y tiesa con sus más de diecisiete centímetros alzados como el mástil de una bandera. De repente a lo lejos y por mi izquierda distingo las siluetas de tres mujeres. Caminan por la orilla en mi dirección. Todavía están lejos, así que prosigo pero esta vez me sobo todo mi paquete sobre el bañador. No tarda en aparecer sobre la prenda una mancha por culpa de mi calentón. Lo siento rico y delicioso. Durante unos minutos no ceso en esos movimientos que agrandan mi excitación. Vuelvo a pensar en mi chica, en que está aquí conmigo en la playa y en que son sus manos las que ahora se cuelan por dentro del bañador intentando contactar directamente con mi polla y con mis peluditas bolas. Pero las tres mujeres siguen acercándose cada vez más y creo que es mejor parar antes de que me pillen haciendo eso. No quiero montar un pequeño espectáculo. Dejo de palpar mi pene y mi bulto pero no guardo el dildo: hoy es día de atrevimiento y quiero ver las caritas que se les quedan a esas féminas cuando pasen por mi lado y contemplen el juguete erótico. Retomaré más tarde mis tocamientos íntimos. La pequeña distancia a la que se encuentran las tres me permite ya distinguir que se trata de chicas jóvenes, entorno a los veinte años, no más. Espero que no se asusten. Las tres traen un ...
    ... bikini negro que las hace casi idénticas. El viento que sopla hacia mí hace que pueda oír las voces de las chicas. Son extranjeras, de eso no hay duda. Pero el idioma no me es familiar. Debe de ser de la zona nórdica de Europa. Ya están a escasos metros de mí y, sorprendentemente, me encuentro tranquilo, esperando con el dildo en la mano derecha la reacción de las jóvenes. Vienen en paralelo y la primera que se da cuenta de lo que agarro en la mano es la que va en el centro. Mira primero de refilón, luego una segunda vez con mucho descaro. Después de un inicial gesto de sorpresa, dibuja una sonrisa en su rostro. No parece molesta por lo que acaba de ver, ni mucho menos. Las otras dos extranjeras no tardan mucho más en percatarse del juguete y compruebo cómo la que camina en el extremo más alejado de mí se muerde tímidamente el labio inferior con los dientes superiores. Noto que acortan ligeramente los pasos para poder mirar más el dildo. Me sobrepasan y comienzan a alejarse de mi posición. Casi al unísono giran las tres la cabeza y cuchichean algo entre ellas de forma pícara y haciendo una de las chicas gestos con las manos tratando de reproducir el tamaño del juguete. Finalmente se distancian y se pierden de mi vista. Quién sabe lo que les puede provocar más tarde en su alojamiento el recuerdo del dildo. ¿Juegos lésbicos tal vez? Es momento de retomar mis tocamientos tras la interrupción. Necesito más, centrarme por completo en mi polla. He sobrepasado el límite y sé que ya ...