1. A merced de un intruso


    Fecha: 13/04/2019, Categorías: Anal Sexo Interracial Sexo con Maduras Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    A merced de un intrusoDurante mis primeros años de casada solamente trabajaba por las mañanas; lo cual me permitía a la tarde completar los quehaceres domésticos y concurrir a un gimnasio para mantenerme en forma.Una de esas tardes, apenas traspuse la puerta de entrada, tuve un presentimiento de que algo no estaba bien. De repente una enorme mano tapó mi boca para evitar que gritara y un fornido brazo me levantó en vilo por la cintura desde atrás.Estaba totalmente inmovilizada y sentí que mi atacante se dirigía hacia las escaleras, llevándome en el aire como si yo fuera una pluma. Al entrar en el dormitorio, me bajó otra vez al piso y me liberó de su abrazo.Me giré para enfrentarlo. Era un gigantesco hombre negro, de apariencia bastante fiera; lo peor de todo era la enorme navaja que asomaba entre sus dedos.“Tranquila, puta blanquita” Susurró moviendo la navaja frente a mis ojos.“Vas a hacer todo lo que yo ordene y los dos vamos a estar bien…”Comencé a temblar. En esa época de casada ya había tenido amantes, incluido algún negro enorme como este tipo, pero ninguno de ellos me había obligado por las malas a dejarme coger…“Quiero que te desnudes para mí, puta blanquita”. Dijo, mientras volvía a balancear su navaja cerca de mi barbilla. Decidí obedecerle…Me quité las zapatillas. Luego comencé a enrollar mi malla de gimnasia sobre la cintura. El negro entonces me detuvo con un gesto de su navaja.“Tiene que ser algo más sensual… como lo haría una buena puta…”“No soy una puta…” ...
     Le espeté, mascullando ya bastante bronca.“Hoy vas a serlo… para mí…” Dijo muy serio, amenazándome con su arma.Comencé entonces a moverme como si estuviera danzando, mientras me desnudaba con movimientos ahora un poco más gráciles y sensuales.El enorme negro sonrió satisfecho y cuando terminé desnuda frente a él, me indicó la entrada al baño…“Ahora vas a ducharte para que te quites del cuerpo el olor a transpiración”Me advirtió, mientras me alcanzaba un par de toallas.Caminé frente a él, sintiendo su hambrienta mirada devorando mi culo.Estuvo presente mientras enjabonaba mi cuerpo; sus ojos ansiosos recorrían cada centímetro de mis curvas. Comencé a excitarme con ese negro. No sabía por qué, pero sentía que mi concha se humedecía…Cuando terminé, él mismo me secó con las toallas, acariciando todo mi cuerpo con suavidad. Luego me tomó por la mano y me condujo de regreso al dormitorio. El negro había estado revisando mis cosas en mi ausencia.Sobre el piso había ubicado un par de zapatos de taco aguja y medias de nylon negro. Me ordenó que me pusiera esas prendas.Finalmente quedé como a él se le antojaba: vestida solamente con esos zapatos y medias que realzaban lo largo de mis interminables piernas…Lo enfrenté ya sin miedo; sin intentar taparme, mirándolo a los ojos en forma desafiante…El negro sonrió al ver mi determinación. Se acercó blandiendo su navaja y de repente sentí dos de sus dedos entrar entre mis labios vaginales. Dejé escapar un agudo grito de sorpresa. El negro me ...
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