1. Mi profesor me convirtió en su esclava (Capítulo II)


    Fecha: 14/05/2019, Categorías: Dominación Autor: karen69, Fuente: CuentoRelatos

    ... cocina chupando la tela de mi hilo. Lavé todas las cosas rápidamente, y luego escupí el hilo en un bote de basura que había cerca. Pensé en huir, ahora que estaba libre, pero una punzada en el estómago, y otra en mi cuquita, me detuvieron. Nunca había tenido tantos orgasmos en mi vida. Nunca me había sentido tan plena y realizada, tan bien obedeciendo a un hombre. Con mis anteriores parejas el sexo era bueno, pero con Martin… era realmente divino. Además el me hizo descubrir mi faceta sumisa y masoquista, con la cual estoy gozando bastante, y encima era el dueño del virgo de mi culo. Recordé todo lo que acababa de pasar, y no pude evitar tocarme el clítoris. Era un macho alfa. Era mi macho. Y yo su mascota. No pasó mucho tiempo para que, frotando mi clítoris con mi mano izquierda y con la derecha metiéndome los dedos en mi vulva, me corriera nuevamente pensando en todo esto. Me vi los dedos y estaban llenos de mis jugos. –Chúpalos. –oí la voz de Martín, parado en la entrada de la cocina. No me di cuenta que él estaba allí. –Si Amo. –le conteste y los metí en mi boca, limpiándolos de mis jugos. -Jajajaja tetas, tetas, tetas… sabía que eras así. –me dijo, burlonamente. –Las putitas malcriadas como tú siempre terminan disfrutando de un hombre que las ponga en su lugar, que las tenga en su poder. Son masoquistas por naturaleza. -Eres un malnacido… -fue lo único que atine a decirle. -Si, puede ser… Pero eso no quita el hecho de que tú seas una cerda asquerosa, una perra ...
    ... masoquista que goza de todo lo que este malnacido está haciéndote. Te corriste en mi oficina, incluso pediste más. Aquí, estabas totalmente mojada cuando llegue. No solo eso, estuviste a punto de correrte varias veces, aunque yo no te lo permití. Tuviste un fuerte orgasmo cuando te rompí el culo, sin contar los otros que tuviste luego mientras me adueñaba de ese huequito estrecho. Jajajaja ahora te haces la paja después de tu cena especial. Dime, de entre tú y yo, ¿cuál es el peor? ¿Yo? ¿El malnacido que está abusando de ti? ¿O tú, la puta que está gozando como una loca de todo este abuso? Me dejo sin palabras. Tenía razón. Cuanto lo odie en ese momento. -No te preocupes tetas, no contestes, era retórica, ya sabemos la respuesta. Ahora ponte a cuatro patas y ven a lamer mis zapatos. No te hagas la seria ni la ofendida, que sabes que te gusta. –me ordeno. Quede muda por unos momentos, no sabía que pensar. Mi cuca hizo agua de nuevo al oír su orden. -Si Amo. –dije, me puse en cuatro patas y fui gateando hasta él. Comencé a lamerle los zapatos. El me coloco de nuevo la cadena en el collar, y luego de unos minutos, que sus zapatos estuvieran brillantes de mis babas, me dirigió cual perra al segundo piso de la casa, donde había más habitaciones. Me metió en una donde había una silla y un cajón de madera grande. -Siéntate allí tetas. –me ordeno, señalándome la silla. -Si Amo. –Obedecí, sentándome de inmediato allí. Martin abrió el cajón de madera y saco unos rollos de cuerdas. Procedió a ...
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