1. Soy tu madre y quiero que seas feliz


    Fecha: 02/11/2017, Categorías: Incesto Dominación Autor: SKUKKUTT, Fuente: CuentoRelatos

    ... que no había tenido sexo, pero soy una mujer cristiana y Alex es mi hijo. Tenía que pensar en aquello, saber que se podía hacer. Lo diré sin rodeos. La polla de mi Alex no es normal. Él apenas mide 1,60 y tiene una polla de casi 30 cm. Tan gruesa que no la puedo coger con la mano. No puedo culpar a las chicas por no quererlo. Era imposible que pudiera hacer nada con ellas. Visite médicos, consulte páginas especializadas y hable con todas las personas que podrían ayudar a mi hijo. Nadie me daba una solución eficaz. Hasta que visite páginas porno para ver si había algún hombre como mi Alex. Y encontré la solución. Una profesional. —Ni hablar —contestó Alex— No pienso pagar por eso. Si ninguna me quiere pues será así. Yo quiero que me quieran por mí, no por dinero. —Pero Alex, yo... —He dicho que no, no insistas. Los días pasaban y era cada vez peor. Se pasaba el día enfurecido. Iba al baño dos o tres veces al día. Yo sabía para qué. Le oía. Hasta que un día me canse y decidí tomar las riendas del asunto. Un viernes después de cenar miramos una película y se fue a la cama pronto. Yo espere unos minutos para que se relajara y me fui a su cuarto. No puedo negarlo. Esta cardiaca. Había estado mirando vídeos toda la semana para saber cómo se hacía. Pero una cosa es verlo y otra hacerlo. Me desnudé antes de entrar en su dormitorio en silencio y me metí en la cama a su lado. Estaba despierto y dio un respingo. —Mamá, que estás haciendo? —Hago lo que tengo que hacer. Las chicas que ...
    ... conoces no te quieren y tú no quieres una profesional. Y esto te está volviendo loco. Tenemos que hacer algo. —Tenemos? —Si. Soy tu madre y te quiero. Y quiero que seas feliz. Haré todo lo necesario para que lo seas. —Pero... —Pero nada. Tú sabes que la Iglesia prohíbe lo que voy a hacer. Así que cállate y déjame hacerlo. Mientras le hablaba le había cogido la polla y le acariciaba lentamente. Estaba tan excitado que se le puso dura casi al instante. Yo estaba acojonada. Pero era mi hijo y eso bastaba. Lo lleve a un sofá bajo. Así me sería más fácil. O eso creía. Lo senté y me arrodillé en el suelo delante de él. Le acaricié la polla muy despacio. Le pase la lengua por toda su polla. Mi hijo. Mi Alex. Cuando vi que estaba a punto me metí su polla en la boca. Aquello no podía salir bien. Me dolían los labios de la presión. Tenía los ojos desencajados. Y para harto de males mi coño estaba empapado. La punta de su polla estaba en el fondo de mi garganta, se me saltaban las lágrimas por el dolor y la mayor parte estaba fuera. Así que me ayude con las manos. Con las dos manos. Aquello no era una mamada. Le estaba haciendo una paja en mi boca. Pero no podía hacer más. Mi hijo está temblando de placer, pero no me detuve. Por fin se corrió, me llenó la boca y la garganta con su leche y aún se derramó la mayor parte por mis pechos. Cuando acabó del todo me levante en silencio y me fui a mí cuarto. Aún tenía la leche de Alex en la boca. Me arrodillé en la cama y me masturbe. Sola. Con ...