1. Deliciosamente erótico (I)


    Fecha: 03/11/2017, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... hasta ahora estoy disfrutando al máximo, un erotismo que deja palpitando mi mástil y me brinda unas satisfacciones difíciles de describir, posiblemente no tenga la capacidad de narrar todo lo que disfruto, pero trataré de que quien lea este relato sienta un poco de lo que yo estoy viviendo con mi suegrita. La sesión de masaje se constituyó en toda una novedad y siempre se encontraba alguien presenciándola, de tal manera me era imposible avanzar hacia mi objetivo y se sucedieron sesiones sin mayores consecuencias, una tras otra sesión me dedicaba exclusivamente a distender la musculatura de la espalda y poco o casi nada podía disfrutar de los carnosos senos de la suegra, hasta que llegó la época cuando los masajes se convirtieron en cosa rutinaria y sin mayor atractivo para los curiosos, era el momento, solos mi suegra y yo. Había aumentado considerablemente el grado de confianza entre nosotros, no tanto como me hubiera gustado, pero algo es algo. Para sacarse la blusa en mi delante, primero metía uno de los brazos dentro de ella, luego metía el otro para dejar las mangas colgando, sacaba una de sus manos para sujetar con ella la blusa contra sus pechos y con la otra se despojaba de la prenda, culminada la tarea se sentaba en el pequeño taburete y yo procedía a desabrochar el corpiño, quedando totalmente desnuda la espalda y los costados de los senos eran toda una belleza disponible para mi vista. Restaba solamente hacer acopio de ingenio para obligar a mi suegra a ocupar sus ...
    ... manos en otra cosa que no fueran sus tetazas. Mis manos frotaban la espalda y mi mente trabajaba a toda máquina, traicioneramente los ojos no me permitían plena concentración, pues, a escasos centímetros se bamboleaba un par de carnosos senos a un rítmico vaivén originado por el masaje con las palmas de las manos. No era suficiente, yo necesitaba más. Bien dicen que el diablo anda suelto o lo que es lo mismo; nunca duerme. En ese momento mi suegra me comentó que a pesar de que sentía mejoría por efecto de los masajes, los brazos continuaban con movilidad restringida y que al moverlos sentía molestias, mejor pretexto para mis necesidades no podía pedirse. -¡Ah! Entonces vamos a trabajar los brazos. Tomé su brazo derecho por el antebrazo con la mano izquierda y lo elevé por encima de su cabeza con el codo doblado, mientras que con la derecha estrujaba bíceps y tríceps. ¡Qué momento! Por unos instantes se descuidó y la blusa cayó parcialmente dejando por escasos segundos al descubierto su pecho derecho -exuberante y carnoso, una delicia. Sin descuidar los masajes, mi vista no se desprendía del delicioso espectáculo que se me brindaba a pocos centímetros de distancia, mantenía elevado su brazo derecho y estrujaba los músculos imprimiéndole un rítmico bamboleo. Me percaté de que la suegra buscaba con su mano izquierda su pecho derecho para cubrirlo y rápidamente presioné el brazo que estaba en mi poder y tomé su quijada para llevar la cabeza hacia atrás con firmeza -nuevo elemento ...