1. atado y escuchando por teléfono a mi novia también atada


    Fecha: 17/06/2019, Categorías: BDSM Autor: parejaatada, Fuente: SexoSinTabues

    ... vez que mi polla se ponía lo máximo de dura él paraba completamente. "Había pensado en salir de la habitación" - continuó - "pero vi esa mordaza guapa, como la que llevas, encima de la mesita de noche, ella con los ojos vendados, sola, y claro, la he amordazado". Al momento sin que me tocara mi polla se puso dura como una piedra. - "Veo que te gusta la escena". Me rozó la polla en unas cuantas ocasiones, lo justo de invadirme aquella sensación de que quisiera que me siguiera tocando hasta correrme, pero él siempre que veía que me excitaba paraba. "Amordazada ha intentado quitarse las esposas, pero claro, no podía. La llave la tenía yo". Se calló un par de segundos. "Así que he bajado aquí, y he cogido cuerdas. Primero le he atado los tobillos, pero como te he visto que no salías del colmado le he atado más y más y más. Tu novia estaba rendida". Con mucha suavidad y a intervalos muy cortos, el hombre tocaba mi glande descubierto, apenas rozando, un mínimo tacto y muy corto, sin ninguna posibilidad de poder correrme, pero sintiendo cada vez más cruel la excitación mientras seguía hablando de mi novia. "Tan bien atada de piernas, amordazada y con los ojos vendados, me he atrevido a quitarle las esposas" - me contó sin dejar de juguetear con mi polla. "Se ha resistido, pero tenía los brazos débiles y muchas ataduras, con lo que no me ha costado atar sus manos. Después codos, he asegurado los nudos, he atado una cuerda de tobillos a manos para hacerle un duro hogtied, y he mirado ...
    ... por la ventana. No venías". Los primeros diez minutos habían sido duros, pero ahora camino de los treinta yo estaba excitadísimo. "He atado otra cuerda a su cuerpo, y entonces te he visto en el semáforo". Yo le escuchaba atentamente. "Y aquí estamos, tú imposible de desatarte, y tu novia atada salvajemente en la habitación. Los dos sois míos. Y he mirado la reserva. Cinco días os quedan". Aquel comentario sonó con mucha crueldad, y ya no comento nada más. Quería preguntarle por mi novia, hacia mmmpprrphfhfhpf mmmfpfpfff fppfpfhffhh, pero él no me hacia ni caso, y a los cuarenta minutos ya empecé a sufrir, aquello era una tortura terrible. Lo hacia sólo con un dedo, tocándome sólo el glande y por debajo el frenillo, nada más, muy suave, muy poco tiempo pero siempre en el punto más débil, y siempre paraba. A veces lo hacia con una lengua, sólo cinco segundos, sólo un toque, o con la boca, máximo cinco segundos, y yo estaba a reventar. Cuando alcanzamos la hora de aquella cruel tortura yo temblaba. Se había apoderado de mí un temblor de excitación que no podía parar ni controlar, y no me dejaba correrme. “Mmmppphrr ooff ffammo oooofff ffaavvvooo” – suplicaba con desespero que quería correrme. Un hilo de baba salía por la comisura de mi labio. La baba del bozal y la mordaza me regateaba por el cuello y el pecho mientras sus dedos violaban mi polla y la torturaban, poniéndose dura, creciendo pero él siempre hacia lo mismo y paraba. La mordaza era una tortura. Molestaba, pero él no ...