1. La pertenencia (5) El turista


    Fecha: 12/07/2019, Categorías: Dominación Sexo Oral Autor: ibarra.heber, Fuente: CuentoRelatos

    ... usted mi niñita linda, ¿Le va a hacer a su papi todo lo que él le pida?" "Sí papi, todo lo que usted quiera, todo todo todo." "Ahora se va a tomar su lechecita mi niña linda." "Sí papi, toda mi lechecita, toda todita toda." Tenía su hermoso, largo y negro pelo otra vez revuelto. Esta vez en vez de inclinarse sobre mí, se fue caminando de rodillas, dándome miradas mientras se colocaba entre mis piernas. Se puso de guata con las piernas flectadas, sus pies hacía arriba. Lo tomó mirándolo mientras lo frotaba, mirándome, lamiéndolo cuidadosamente antes de metérselo a la boca, primero sólo la cabeza, luego progresivamente más profundo, sacándoselo de rato en rato para volver a lamerlo, inspeccionarlo como si estuviera evaluando cuán bien le había quedado, preguntándome con la mirada si lo estaba haciendo bien, para volver al ataque. Le estaba gustando mucho lamerlo, tanto que se entusiasmó y siguió de largo hacía abajo para lamerme los testículos mientras me lo frotaba suavemente. Interrumpía su lamido para volver a metérselo a la boca. Al extender su lamido hacía los lados mis expresiones de aprobación le guiaron sin palabras para seguir hasta la ingle, donde descubrió una área desconocida para ella donde podía complacerme aún más. Fue de lado a lado, de la ingle derecha a la izquierda, mirándome entremedio, metiéndoselo a la boca como para no dejarlo dé lado, aunque no lo soltaba en ningún momento. Sí lo empezó a dejar de lado cuando se le ocurrió no interrumpir su lamido para ...
    ... cambiar de lado, lamiendo en el camino. No cerraba mis ojos por largo rato, prefería ver el meneo de su potito y de sus pies en el aire. La evolución de mis gemidos le inspiró para seguir aún más abajo, recibiendo una inmediata y entusiasta confirmación de lo acertado de su idea. Sus lamidos se volvieron un rápido cosquilleo y también una presión. Dejando el área bien mojada, se chupó el dedo índice y empezó a frotarlo y presionar. Nunca había encontrado traumante la visita periódica preventiva al urólogo, pero eso no significaba que quisiera replicarla con ella. Bastó un escueto "no" para que retomara sus atenciones en la forma anterior. En medio del placer que me estaba dando, no dejé de recordar nuestras responsabilidades. "Ya es hora de tu lechecita mi niña hermosa" estimé. Asintió con un m-hu, sin articular palabra, y se dirigió a tomar en su boca la fuente de su alimentación. Se la di sin más trámite. "No te lo tragues." Me miró con la boca bien cerrada. Me erguí, sentándome inclinado. Ella me dio el espacio y se sentó sobre sus talones, en la que ya había aprendido de una manera completamente autodidacta que era mi vista preferida. "Ahora déjalo escurrir por tu mentón." Abrió un poco la boca. Había perdido bastante viscosidad al mezclarse con su saliva y bajo con facilidad, goteando sobre sus muslos cerrados. Dio una risita muda. "Ahora espárcelo bien." Se acarició los muslos, limpiándose las manos en la guata. "Límpiate la cara ahora. Esa lechecita ahora te la vas a ...