1. Mi Pequeña Valeria


    Fecha: 13/11/2017, Categorías: Hetero Autor: JAYDEE, Fuente: SexoSinTabues

    ... sucedió varias veces y cada vez iba en aumento mi deseo y obsesión por Valeria. Ahora ya no solo le acariciaba sus muslos y su colita, sino que metía mi mano por su vestido de dormir y le acariciaba sus pequeños senos, no cabe duda que de alguna forma ella lo sentía, ya que a veces se movía en la cama. Asi también con el tiempo, Valeria y yo comenzamos a tener una linda amistad, le gustaba platicar conmigo y contarme de sus cosas. Los manoseos que le hacía por las noches iban en aumento. Claro que para esto pasaron varios meses. Una de esas noches, llevé a mi hija dormida a su habitación y me quedé solo con Valeria, le acaricie sus muslos y al llegar a su braguita le metí los dedos adentro, por fin toque su coñito, casi no tenia pelitos, jugué un poco con sus rayita y con los pliegues de su cuquita, ella instintivamente cerro sus piernitas y mi mano quedó entre ellas, como mis dedos estaban atrapados entre sus muslos y contra su coñito, los empecé a sobar contra su rayita, en pocos minutos sentí una pequeña humedad que bajaba de su cuquita. Eso me puso muy caliente, tuve que sacarme el pene de mi ropa interior porque me estaba doliendo la presión dentro de ellos. Con cuidado le levante su vestido de dormir hasta que quedaron destapados sus pechitos, los acaricie suavemente y sin reparar me fui hacia ellos y los chupé colocando sus pezoncitos entre mis labios, luego con la punta de mi lengua los recorrí por toda su circunferencia. Valeria se movió contorsionándose en la cama, ...
    ... tuve miedo que se despertara, entonces le compuse su ropita y la llevé a dormir. Era desesperante esperar dos o tres semanas, para volver a ver a Valeria. Quería sentir su tersa piel y ver su carita que hacia que me temblaran las piernas. En la siguiente noche, luego de tocarle su panochita y besarle sus senos, me fui a dejarla a la habitación de mi hija, luego regresé a masturbarme en la cama, me la estaba jalando cuando de repente tocan la puerta de mi cuarto. Me oculté el pene parado dentro de mis calzoncillos y bajo las sabanas. –Adelante!- dije con voz grave. Era Valeria!, iba descalza y sin decir palabra alguna se metió en mi cama y se acostó a mi par. Me quedé pensando si a ella le había gustado todo lo que le hacía. Tenia que intentarlo para saber!. Esperé unos minutos, no sé por qué. Levanté las sabanas de su cuerpito, luego con la punta de mi lengua le recorrí nuevamente sus tersos muslitos, los chupetee como si fueran dulces, luego baje hasta sus pantorillas haciéndole lo mismo, finalmente le tomé un piecito y me lo llevé a la boca. Con la punta de la lengua le lamí sus deditos rosados, por adelante y por atrás, luego los chupé uno por uno, tomé su otro pie y repetí la operación, vi que Valeria levantó su espalda y que me miraba de reojo, yo estaba muy feliz, ella estaba despierta y degustaba lo que le hacía. Además estaba muy excitado para ese momento. Luego de devorarle los pies, volví a regresar lamiéndola de nuevo, seguí hasta que mi nariz llegó a su panochita, ...
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