1. De cómo mi inconsciente superó a mi consciente, o porqué soy así (1)


    Fecha: 09/05/2019, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: Camila, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    ... le contamos a la estilista lo que queríamos que hiciera con mi melena. La estilista vio mi cabellera y dijo que por supuesto que le hacía falta. Al estarme arreglando el pelo y después que hubo terminado, platicamos un buen rato, y ella no dejaba de decirme que estaba muy lindo, y me tocaba el pelo, me daba nalgaditas, y dijo que yo debería aparecer en un video vestido de mujer, como una ladyboy o travesti, como se les conoce por aquí. 
    
    Ella era ladyboy (por lo menos yo no me di cuenta al principio; es más, ni siquiera sabía qué era una ladyboy) y se llamaba Camila. Nos contó su historia: que desde chica se ponía ropa de mujer, que se fue de su casa pero volvió ya como travesti (pues ya no tenía dinero), que la aceptaron parcialmente, que le ayudan económicamente, etcétera. Pero volvió a insistir en lo de los videos, que conocía a alguien que los filmaba y que me pagaría 1,500 pesos por cada uno, toda una fortuna. Por supuesto que mi primera reacción fue negarme, pero me dijo que nadie me reconocería, ni se enteraría y que podría pagarme más dinero si me veía realmente femenina, apetecible, deseada. También sugirió hacer videos hardcore, pero Frank solo dijo que yo era un mojigato, y que (por primera vez hablo abiertamente) él ya lo había intentado pero yo no quería nada de nada.
     
    Te va a gustar el sexo, dijo Camila, pero se dio cuenta que por ese camino no iba a salir nada, por lo que dijo: solo te van a filmar disfrazado y masturbándote, no más; nadie te va a ...
    ... reconocer, y los videos no son públicos, no aparecen en internet. 
    
    Realmente yo estaba deseoso por una computadora con internet y un buen móvil, ya que el que tenía era una porquería, pero eso costaría más de 10 mil pesos. Quería la computadora porque todos (bueno, la mayoría) de mis conocidos tenían una, y además podría comunicarse por correo electrónico, jugar y sobretodo, ver pornografía de algo que me llamaba la atención desde lo que sucedió en la estética: ver ladyboys, shemales, travestis, etcétera. Los siguientes días Frank me insistió varias, muchas veces. Y siguió y siguió hasta que yo accedí, pero con muchas condiciones. ¿Cuáles? No se lo diría a nadie, no se me podría reconocer si algún pariente o amigo veía las películas, y solo saldría yo, y a lo más masturbándome. Al día siguiente fuimos a ver a Camila y se puso contenta, pero me dijo que me tenía que depilar, a lo cual me negué rotundamente hasta que me comentó que el bello me volvería a salir, pero que tardaría más que si simplemente me rasuraba.
    
    A la siguiente semana, Camila, Frank y yo nos dirigimos al set de filmaciones. Era una casa fea y vieja, con poco mobiliario, y atrás había un cuarto grande (como esos prefabricados) donde se filmaban las películas o videos. Ahí conocimos a Miko, un oriental fornido que nos explicó que las películas, o cortos duraban a lo más 15 minutos y eran para un sitio pornográfico fuera del país, y además, las personas solo podían entrar mediante invitación (no lo dijo ...