1. Inmigrante (03)


    Fecha: 07/12/2017, Categorías: Infidelidad Grandes Series, Autor: AMorboso, Fuente: CuentoRelatos

    ... mientras ella pedía que me dejase de jugar y la dejase correrse. Mi excitación también crecía, por lo que me dediqué de nuevo a su clítoris hasta hacerla llegar a su primer orgasmo. -Siiii. Me corroooo. No había dejado de gritar, cuando ya me había puesto en pie y le había clavado mi polla hasta hacer tope, mientras ella seguía con los restos de su orgasmo y gemía pidiendo más. Cuando noté que tocaba fondo, pero que quedaba algo más por meter, me detuve un momento y volví a presionar nuevamente, hasta que entró toda completamente. Acto seguido me puse a follarla, mientras ensalivaba mi dedo y me entretenía con su ano. Esta vez, mi dedo, tardó menos en entrar y volví a follarla por el culo y coño a la vez. Era escandalosa follando. Sus gritos quedaban apagados por la música y no se oían fuera, hasta que la música subió de volumen al abrir la puerta y entrar Guillermo, el camarero, el cual quedó sin pantalones y con la polla al aire en el recorrido de unos tres metros entre la puerta y la mesa. Marisa intentó levantarse, pero mi mano en la espalda se lo impidió. Intentó forcejear, pero la tenía bien sujeta. Luego la giramos hacia un lado para que quedase su cabeza fuera de la mesa y Guillermo le metió su polla en la boca. Después de eso, se dedicó a disfrutar de todo. Estuve follándola un rato, hasta que alcanzó su primer orgasmo. Luego cedí mi sitio a Guillermo, pasando yo a ocupar su boca y él su coño. -Joder, Jomo. Me has dejado esto como el túnel del metro. -Dale unos ...
    ... azotes en el culo para que te apriete con los músculos. Los azotes, no demasiado fuertes, parecieron enervarla más, volviéndose a correr nuevamente poco rato después. Cambiamos posiciones y la hicimos cambiar de postura también a ella, quedando de espaldas a la mesa, con la cabeza colgando por un lado y los tobillos en mis manos, que levantaban y separaban sus piernas mientras mi polla entraba hasta lo más profundo de su ser. Guillermo se la follaba por la boca, aprovechando la posición ligeramente inclinado, para masajear su clítoris. La sentí temblar varias veces, pero ninguno de los dos paramos. Cuando llegó mi momento, lo anuncié y, sin esperar, clavé la polla hasta el fondo y me corrí. Cuando la saqué, Guillermo cambió de sitio y yo se la metí en la boca para que me la dejase limpia. Guillermo aún le sacó otro orgasmo antes de correrse él. Después, también pasó por su boca y, una vez limpio, se vistió rápidamente y salió sin decir nada. Ella se levantó y, desnuda como estaba, se dejó caer en el sillón. -No puedo más. Eres una máquina follando, y sólo ha faltado el camarero. Por cierto, será discreto. -Puedes contar con ello. Jamás se comenta nada de lo que pasa aquí. Ni en la oficina ni en la sala. -No sé qué tienes, pero nunca me había corrido más de una vez y siempre me ha parecido que me faltaba, que ni mi marido ni mis amantes ocasionales me han podido dar. Y ahora sé lo que era: No quedaba satisfecha plenamente. -¿Por qué no lo hablas con tu marido? Intenta convencerlo ...
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