1. Mi hermana me sacó la calentura


    Fecha: 11/09/2017, Categorías: Incesto Lesbianas Autor: ámbar coneja, Fuente: CuentoRelatos

    ... chancha, meteme la mano y colame los deditos, y no dejes de chuparme las tetas!, dijo, y mi mano no quiso desatenderla. Tenía la conchita peluda, afiebrada y tan húmeda que, mis primeros dos dedos entraron con facilidad para que sus gemiditos afinen cada vez mejor en la noche en penumbras. Hasta que no lo resistió y, justo cuando sus labios vaginales se contraían en las yemas de mis dedos, decidió sentarse en mi pecho. ¡oleme y pajeate perrita, dale, mordeme la concha, y oleeeemeeee todaaa!, gemía mi hermana, frotando sus pompis en mis tetas pobretonas, juntando todo lo que pudiera su pubis a mi cara, estirándose el bóxer y chupándose ella misma los pezones. Verla hacer eso me ponía a mil, tanto que ahora necesitaba llegar hasta mi clítoris de cualquier forma. Pero se me hacía complicado, porque Estefi estaba cada vez más inquieta. ¡Te gustaría que tuviera una pija, eeee?, sucia, chúpame la concha mamiiii, daleeee, imaginate que tu hermana tiene una verga!, decía ella con su concha sobre mis labios y sus tetas chorreando saliva. Recordé que nunca había chupado una pija, y me sentí una inútil. Pero, la idea de que mi hermana fuera un varón adolescente y con una poronga erecta me excitaba. Yo no podía hablarle. Solo gemía cada vez más segura de hacerlo. Su olor a hembra desatada me erizaba la piel, me daba pequeñas descargas sexuales que no comprendía y me hacía mojar como nunca. Hasta que Estefi gritó: ¡tomaaaá putitaaaa, tomame la lechitaaa, te acabo todooo bebeeeé, abrí la ...
    ... boca Lore, me encanta tu ooortooo, quiero hacerte la cola nenaaaa! Y un terremoto pareció estremecerla con mi lengua apenas moviéndole el clítoris duro y colorado, para que un río infernal de jugos me empape la cara y el paladar. Ensombrecí de golpe. No tenía idea de cómo podría aterrizar mi hermana de aquella experiencia, toda acabadita y conmigo en bombacha ante sus ojos celestes y libidinosos. Pero ella se sentó en la cama para sobarme los pies y las piernas, para besarme la panza, juguetear un ratito con su lengua y mis pezones hinchados como pocas veces, y para correrme lentamente la bombacha hasta quitármela. ¡mira cómo te mojaste nena, y te hacés la estrechita mami, a vos te tengo que coger toda!, dijo mientras olía mi bombacha y masajeaba mi vulva depilada, buscaba la abertura de mi vagina para hundir sus largos dedos y me soplaba agitada. ¡Tenés olor a que querés pija mamita, y tu hermana te la va a dar!, dijo después de frotar fuertemente sus tetas contra las mías. Mi cuerpo se dejaba poseer por Estefi, como si una hipnosis ancestral hubiese firmado un acuerdo con sus encantos. Ni siquiera pude moverme cuando se fue al ropero donde guardaba sus cosas personales, en busca de lo que hasta ahora no entendía. Cómo es que mi hermana me iba a dar pija? Pero en cuanto la vi colocarse un delicado cinturón de cuero con un pito de unos 15 centímetros tras arrojarme su bóxer empapado, sentí que un temblor renacía en el interior de mis entrañas. Se me tiró encima, me comió la ...