1. Me venció la victoria


    Fecha: 24/12/2017, Categorías: Infidelidad Confesiones Autor: Milfseduce, Fuente: CuentoRelatos

    ... había invitado a cenar y en eso era como todos los hombres. Invitar a una mujer casada a cenar? Para qué? Con qué intención? Yo ya me sabía esa película. Sin embargo, le pregunté las razones de su invitación. Su respuesta fue la misma: quería conocerme en otra situación. Por qué, le pregunté, y me dijo que le parecía una mujer muy atractiva. Adjetivo que había escuchado muchas veces y que no me impresionaba. Pero agregó: atractiva por madura. Eso fue diferente. La belleza y la sexualidad se identifican siempre con la juventud. Con dicha palabra (madura) agregó algo más pues supongo que veía algo más en mí. Finalmente, me pidió si nos podíamos ver un par de días antes de que se marchara. Para qué, fui mi pregunta. Para despedirnos, dijo él. Ahora mismo nos podemos despedir, le respondí. Además, por cuestiones de trabajo es posible volvernos a ver más adelante. No, insistió, despedirnos de otra manera, no así. Entonces, en ese momento, pasaron muchas cosas por mi mente, como negarme y punto. De acuerdo, le dije, pero no a cenar ni nada, en una de las sucursales con el pretexto de que me entregues las carpetas de las rutinas. Eso le diré a mi marido pues no estoy dispuesta a mentirle. Y agregué algo más: no esperes lo que deseas, conozco a los hombres, soy una mujer casada y no me interesa una aventura ni contigo ni con nadie. No sé a qué te refieras, por otro lado, a despedirnos de otra manera, subrayé. Bueno, sólo por decir, atinó a responderme. Él aceptó y acordamos vernos el ...
    ... viernes en la noche, después de finalizada la última clase, y en la sucursal cercana a mi domicilio, donde él tenía clase. Me acompañó a mi automóvil y en el camino me dijo que si podía proponer algo. ¿Qué? le pregunte y él me dijo: dame la libertad de decirte en esta cita lo que me hubiera gustado decirte cuando te invite a cenar y si los astros se alinean a nuestro favor, que cada quien elija en su libertad. Ok, le respondí. Algo me estremeció y me gustó al mismo tiempo. Sin embargo, para evitar equívocos, surgió la mujer racional y en sentido de aclaración, le dije: desde ahora te digo y espero lo cumplas, nada de besos, nada de abrazos, nada de sexo oral, nada de coito, nada de desnudarse. Fui todavía más explícita: y respecto del tiempo, no más de una hora; yo le diré a mi marido que vendré contigo a que me hagas la entrega de algunos materiales, es decir, no le mentiré. Le pediré que venga por mí. Con esto consideré haber cerrado cualquier posibilidad de otra cosa. ¿Estás de acuerdo? Sí, cumpliré tus condiciones, me respondió. De inmediato y no sé por qué, le dije, “si tu imaginación da para más, nos despedimos como propones”. Me miró fijamente y dijo, ok, acepto tu propuesta. Nos vemos el viernes. En el camino a mi casa, reconsideré lo que le había dicho, en particular sobre la imaginación. Pasaron por mi mente muchas cosas. Cancelar la cita y adiós. Después ya no quise pensar y esperé un día más para la cita de despedida, según él. Para mí fue algo novedoso, nunca me ...
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