1. Con un poco de imaginación


    Fecha: 14/09/2017, Categorías: Control Mental, Dominación Autor: Rhadler, Fuente: CuentoRelatos

    ... unas largas y torneadas piernas, rematadas en un culito espectacular. Nunca he tenido el fetiche de la enfermera lujuriosa, pero al contemplar tal belleza uno no podía desear más que atenciones y mimos, y hasta un baño de esponja. Me imaginé por un instante las suaves manos de Marta recorriendo mi cuerpo, cuando sentí una leve puntada de dolor en mi frente. No fue algo fuerte, más bien como un chispazo eléctrico. Lo más raro es que apenas eso sucedió, Marta se quedó clavada en el centro de la habitación, con la mirada perdida. Unos instantes después, la chica recuperó su aplomo y la sonrisa de antes. Sin embargo creí notar, por un segundo, una mirada diferente en sus ojos, casi como de malicia. -¿Sabes que Lucas? Creo que el doctor olvidó mencionar que debía darte baños de esponja a partir de hoy -dijo Marta- En un momento busco los implementos y regreso para dártelo. Marta me dejo solo en la habitación, entre la sorpresa y las preguntas me asaltaron. ¿Que había sido aquello? Justo cuando imaginé una escena, de contenido bastante sexual y subido de tono, no puedo negarlo, la enfermera quería darme un baño de esponja. Como pudo ocurrir semejante casualidad. Era como si… No. Eso sería una locura, debe ser una casualidad simplemente. Unos minutos después, Marta regreso con una bandeja con jabón, esponja y otros implementos. Fui al sanitario y me quite la bata, quedándome solo en calzoncillos. Mientras tanto, Marta se disponía a arreglar todo con una excelente actitud, ...
    ... canturreaba una canción y parecía, cuando menos, feliz. Esto también lo veía un poco extraño, sobre todo para alguien a lo que esta actividad representa solo parte de su rutina. Para salir de dudas, me propuse hacer un pequeño experimento, a lo que inicie una conversación. -Marta ¿tienes mucho tiempo trabajando en esta institución? Antes de que contestara, formé una imagen mental, y me propuse visualizarla lo más claro posible, al tiempo que volvía a sentir un leve pinchazo en mi sien izquierda. Marta pareció parpadear un poco a lo que me contesto como embobada: -Como enfermera, tengo poco tiempo, realmente vivo de lo que gano en un bar. En la noche soy bailarina estríper y prostituta. Casi di un respingo, porque eran justo las palabras que con mi mente, le había ordenado decir. -No sé porque dije eso, -balbuceo Marta- Eso no es cierto. -Pero puede serlo, -la ataje yo-. El experimento fue sido un éxito, Y ahora que la suerte me sonreía, quise probar hasta donde podía llegar con mis nuevas capacidades. -Por qué mejor no te relajas y bailas para mi. Marta empieza al instante a bailar de una manera más que provocativa. Sus caderas se mueven de forma lenta y sugerente, como una serpiente que se desenrolla antes de capturar su presa. Su cuerpo danza al compas de una música imaginaria, mientras va desasiéndose de la ropa. Comenzó por desabotonar su blusa, demorándose en cada botón. Mientras, se revelaban sus turgentes pezones escondidos bajo su uniforme blanco. Su corpiño de encaje apenas ...