1. En el taller de bicicletas


    Fecha: 18/09/2017, Categorías: Transexuales Autor: ViriTVMx, Fuente: SexoSinTabues

    ... por lo cual pude llegar a mi destino sin problema, o eso era lo que aparentaba, pues al llegar mire que el taller que estaba en la entrada del callejón estaba abierto. ¿Y ahora como demonios acercarme a la puerta del plomero sin que me vean en el taller?, yo estaba en la acera de enfrente a unas dos casas haciéndome esta pregunta cuando pude escuchar que pretendían salir de aquella casa de la cual yo obstruía la entrada. Sin pensarlo y por el susto, me decidí a caminar hacia el callejón sin ya pensar en si me verían o no en el taller. Al arribar a la entrada del callejón me topé con 2 hombres, un señor como de 50 años chaparrón y de barriga abundante y un tipo más joven como de 30 años, bastante flaco y feo la verdad, ambos sucios por su trabajo. Mientras el tipo flaco me veía de arriba abajo, el señor se limpiaba las manos con un trapo bastante oscurecido por la grasa cuando me dijo -¿A dónde tan solita y tan bonita?- yo solo pude decir nerviosamente –vengo con el señor plomero que vive ahí atrás- con una sonrisa pícara y ya con el tipo flaco caminando a mi alrededor sin dejar de mirarme me contesto –mmm, y que ¿te lo vienes a coger o qué?- sin saber que contestarle en ese momento pude ver que el plomero salió de la puerta negra, se acercó hacia nosotros y diciéndole al señor –¿qué pedo wey, ya acabaron?- a lo que el viejo contesto –si ya le vamos a cerrar- diciéndole esto el plomero se puso a lado mío y me dio un apretón en las nalgas diciéndome –muy bien putita, viniste ...
    ... como te dije-…-ven, vamos a pasarla muy rico-, y tomándome del brazo me llevo hasta la puerta del taller, la cual abrió el tipo flaco. En serio, en ese momento me dio un poco de miedito, obvio no era una novata pero realmente la situación no me gustaba en aquel preciso instante, sabía que aquellos hombres que me habían interceptado interactuarían de alguna u otra forma conmigo. El tipo feo luego de abrirnos la puerta se dirigió a ayudar al señor a cerrar la cortina del taller, mientras el plomero me acompaño hacia un sillón en el rincón el cual estaba algo sucio. La escena presentaba cuadros de bicicleta, ruedas, llaves, manubrios y todo lo necesario en aquel taller de bicicletas a tres calles de casa, un olor a grasa y a fierro algo fuerte y a un tipo que no espero ni un momento para empezar a manosearme las piernas, mientras los otros dos “desconocidos” cerraban el local. Mientras el lujurioso plomero me llenaba de caricias y besos me dijo –el viejo se llama Gabino, es mi compadre y el pinche flaco es el “calaca”, se llama Darío pero así le decimos de cariño- mientras sus manos seguían acariciándome mis piernas blancas y suaves prosiguió –la neta estos weyes querían tirarse a una travesti, pero les daba pena contratar una, les dije que a unas calles de aquí vivía una y que lo hacía por placer, y aquí estamos- no supe que decir la verdad, de pronto mi nerviosismo se tornó en placer al sentir como me hurgaban las manos de aquel perverso hombre. Al estar por completo cerrada la ...
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