1. Me atraparon y me dejé manosear


    Fecha: 07/03/2018, Categorías: Confesiones Sexo en Grupo Autor: sexual lust, Fuente: CuentoRelatos

    ... en perder los papeles. En uno de los turnos con el alto, me agarró la cabeza y se puso literalmente a follarme la boca. Así estuvo penetrándome oralmente un rato hasta que empezó a empujar mi cabeza hacia sí y metiendo su polla lo más hondo que podía, hasta que la tuvo enterrada casi entera dentro de mi boca mientras me miraba entre desafiante y desquiciado. Me estaban entrando arcadas y se me saltaban las lágrimas (como cuando alguien vomita o le dan fuertes náuseas), pero le aguanté como pude la mirada desafiante. Cuando por fin sacó su polla de la boca no me llegaba el aire, sólo conseguía toser y soltar alguna flema. Me preguntó “te gustó?” y yo le pregunté si eso era todo lo que sabía hacer. Me hicieron quitarme la ropa, todo menos las botas, y ponerme a gatas sobre el sofá colocándose cada uno a un extremo del mueble: el alto delante de mi boca y el bajito se puso detrás para follarme a lo perrito. Esta vez el alto me dio tregua y dejó que se la chupara a mi ritmo, avisándome de que me asegurara de dejarle una buena capa de saliva, que la iba a necesitar para luego. Ya me imaginaba por qué, y seguro que tú, querido lector, también te lo imaginas. Estuvimos un buen rato en esa postura, mi boca jugaba con la enorme polla del alto mientras el bajito me estaba haciendo subir al séptimo cielo con un ritmo implacable, hasta que me preguntó si me gustaba 'la lechita rica'. Le dije que me la diera toda, y entonces se sacó la polla, el alto se apartó y me puse a chupársela al ...
    ... bajito hasta que noté los primeros espasmos que anuncian la llegada de la marea blanca. Dejé de mamar, saqué la lengua para apoyar su puntita sobre ella y dejé que el semen me cayera sobre la lengua sin dejar que cayera nada fuera de mi boca, y es que desde niña me enseñaron a no dejar nunca nada en el plato. Entonces fue cuando el bajito se fue al baño mientras se congratulaba de la guarra que se acababa de tirar, y nos quedamos a solas el alto y yo. “Te voy a hasel mucha pupa, blanquita. Quiereh empesal por alante o vamoh directo para atrás?”. Elegí directamente el anal con la sonrisa más viciosa que me salió poner, y él se quedó asombrado porque pensó que le pediría el vaginal con la esperanza de que se corriera antes de follarme el culo. Las pollas grandes las disfruto mucho a la hora de hacer una mamada, pero la penetración es diferente. Mi coño sufre demasiado cuando me follan pollas como la de ese dominicano, no tengo una cavidad muy grande. Por otra parte, normalmente no me gusta el sexo anal, me resulta muy molesto y no lo disfruto mucho. Necesito estar predispuesta y cachonda para pasarlo bien e incluso llegar a correrme. Pero cuando la calentura sobrepasa los límites del entendimiento, y aquel era uno de esos momentos, mi culito encaja cualquier tamaño y me da un placer indescriptible, provocándome escalofríos por todo el cuerpo. Es como si los nervios que salen de mi ano entrecruzaran sus caminos y el cerebro confundiera las señales de dolor con las de placer, ...