1. Mariel, mi madrastra puta


    Fecha: 21/03/2018, Categorías: Incesto No Consentido Autor: Carlos Zeta, Fuente: CuentoRelatos

    ... verdad que no me podía concentrar. Tenía que evitar que mi viejo se case con esa zorra. ¿Cómo iba a formar una familia con una mujer que lo traicionaba con su propio hijo? La idea era absurda. Cuando se hicieron las cuatro de la madrugada, fui a dormir unas horas, pero me fue imposible conciliar el sueño. Estuve un rato cavilando qué haría, hasta que me levanté de la cama y me dirigí al cuarto de papá. Probablemente no hubiese hecho eso si no estuviese trasnochado, y con la cabeza tan alienada. Pero lo hice. Abrí la puerta apenas, y cuando oí los ronquidos del viejo, entré. Estaba totalmente oscuro. Caminé, sigiloso, esperando no chocar con nada. Fui tanteando la cama, y avancé hasta el lado donde dormía Mariel. Sentí su cuerpo a través de las sábanas. La sacudí un poco, hasta que se despertó, sobresaltada. β€” ¿Qué pasa? β€” preguntó. Yo le tapé la boca, acerqué mis labios a su oreja y le susurré: β€” Vos te venís conmigo, zorra. Se aferró al colchón. Yo la arrastré con fuerza. Cuando las sábanas se estiraron por el forcejeo, el viejo se removió sobre sí mismo, y balbuceó algo ininteligible. β€” Vos venís conmigo. β€” repetí. La llevé a los tirones abajo. Estaba temblando. Sólo vestía su ropa interior. Un conjunto blanco. β€” Así que querés que me vaya. β€” le dije. Haciéndola arrodillarse en el piso duro. β€” Sí, ya estoy cansada de esto, y si no le digo nada a tu papá es porque no quiero lastimarlo, y no quiero separarme de él por tu culpa. β€” dijo, con la cabeza erguida. β€” Tenés que ...
    ... parar con esta locura. No te comportás como un chico normal. β€” trató de levantarse, pero de un empujón la volví a poner de rodillas. β€” ¿ya ahora qué? ¿Me vas a coger de nuevo por la fuerza? β€” preguntó. Me bajé el cierre del pantalón y le mostré mi poronga hinchada y dura. No hizo falta decir nada. La arrimé a sus labios. Fingió que no quería, pero cuando le tironeé el pelo, gritó de dolor, y yo le metí mi sexo en la boca. β€” Chupámela zorra. β€” le dije, y con un movimiento pélvico se la metí más a dentro. La zorra no chupaba. β€” chupala, si sabemos que te gusta. β€” repetí. Saqué la pija y empecé a darle golpes en la cara con el tronco. β€” la vas a chupar, porque sos una puta. Ella rompió a llorar. Odiaba cuando hacía eso. Su cara estaba toda mojada de lágrimas. Yo froté mi miembro sobre ella. β€” Me la vas a chupar, yo sé que querés. β€” le di unos golpes más en la cara, y entonces ella abrió la boca. β€” Así me gusta. Llename de saliva. Pasá la lengüita por la cabeza. β€” ella lo hacía. Lloraba, pero obedecía. β€” si yo siempre supe que eras una zorra. Mirá si mi papá va a casarse con alguien como vos. β€” Le dije. Me gustaba verla humillada. Se lo merecía. β€” no dejes de lamerme las bolas también. No pongas esa carita y hacelo. β€” ella dejó la pija por un rato, y se ocupó de mis huevos. La sensación era muy relajante. Un vello púbico de adhirió a su lengua. Me dio gracia verla sacárselo con los dedos, para después seguir mamando. Luego agarró la pija con ambas manos y practicó una felación ...