1. La lección de Piano


    Fecha: 23/03/2018, Categorías: Lesbianas Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... verdaderamente duros. Me preguntó si me dolían y le dije que sí. Era verdad, parecía que algo iba a salir por ellos. Me dijo que no me asustara, que era porque estaba creciendo y ya era toda una mujer. Apoyó sus manos en mis senos, y empezó a acariciarme los pezones.- "Sigue tocando"- dijo casi en tono imperativo, lo cual hice.-"Vas a ver que este masaje te calmará el dolor"-. La situación me había puesto a mil. Su aliento en mi cuello me hacía erizar, mi piel era la piel de una gallina y encima sus manos no paraban de masajear mis senos.- "Ves - me dijo al oído - Lo bien que se siente cuando te acarician acá" - . Yo seguía tocando pero juro que me dividía entre la curiosidad de ver hasta dónde iba a llegar aquello y el miedo de abordar una situación que desconocía.Sus caricias habían acelerado mi corazón y mis manos ejecutaban los ejercicios de repetición varios tiempos más rápidos que los indicados. Ella noto esto y si dejar de acariciarme dijo a mi oído- Mas despacio Maijo, no te apresures. Pareces estar un poco tensa. Permite que te ayude - Estaba pensando que responderle cuando saco una de sus manos debajo de mi remera solo para corre mi largo pelo hacia un costado y empezar a pasar la punta de su lengua en mi nuca y en el cuello. Se sentía fresca, yo estaba traspirada y empezó a gustarme esa frescura que no sabía de qué se trataba Instintivamente hice a un lado mi cabeza ofreciéndole mi cuello. No conforme con pasar su lengua, empezó a darme pequeños mordiscos en el ...
    ... cuello mientras me pedía por favor que siguiera tocando. Yo a esa altura entre la confusión, el calor, y la partitura no sabía siquiera que ejercicio estaba ejecutando. Empezó a masajearme los pechos nuevamente con ambas manos, pero más fuerte, y empecé a sentir como refregaba su sexo contra mis nalgas. Yo ya no podía tocar porque me estaba moviendo ella y le estaba errando a las notas que tenía que ejecutar. Dejó mis pechos y llevó sus dos manos a mis muslos, y su mano derecha empezó a acariciarme desde mi rodilla hasta casi llegar a mi vagina, recorriendo en el camino toda la parte interna de mi muslo. Yo apoyé mis dos manos en el teclado porque estaba sintiendo cosas muy parecidas a las que sentía cuando me masturbaba en casa.Entonces sentí como toda su mano se apoderaba de mi entrepierna y casi naturalmente, sin darme cuenta, apoyé con firmeza mis piernas en el suelo hasta quedar semi parada. Fue justo en ese momento cuando uno de sus dedos corrió suavemente el elástico de mi bombachita para rozar los labios de mi vagina. Elisabeth se sorprendió al sentirme tan mojada y tiernamente me dijo al oído- "Estas hecha una laguna Maijo" -. Era cierto, estaba empapada, y aún cuando esto pareció agradarle... yo no podía evitar sentir un poco de vergüenza. Estaba parada, con mis piernas semi flexionadas y completamente entregada a lo que sucediera. Al tiempo que pasaba unas cuantas veces su dedo mayor a todo lo largo de mi vagina, con su otra mano dejo mi pecho para levantar mi remera ...
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