1. La mojigata me ayudó a solucionar el problema


    Fecha: 25/03/2018, Categorías: Transexuales Autor: chicochica, Fuente: SexoSinTabues

    ... lugar a dudas de que algo había hecho la muy zorra. - Alex, por favor ayúdame - suplicó en cuanto abrí la puerta y noté que se veía rara, no solo por la falda más corta que la había visto usar, también por su blusa blanca semitransparente que permitía adivinar el tono azul de su brassiere, aparte de la voz entrecortada - Pero... - esta chica tenía la habilidad de meterme en aprietos - no en mi casa, ¿qué te pasa?... - Ahora es otra cosa, vamos a tu cuarto y te cuento - ¿Quién es? - preguntó mi madre - Es Estela, mamá -respondí - quiere que le ayude a prepararse para un examen de matemáticas, debieron ver la cara de satisfacción de mi madre pensando "Huy mi hijo es muy bueno porque no ha terminado la prepa y ayudará a una universitaria" Invité a mi amiga a pasar, con un movimiento de mano le indiqué las escaleras y la guié hasta mi recámara, donde nos encerramos y comenzó a narrar su aventura: Ella y unos compañeros tenían que realizar un trabajo sobre historia del arte y se reunieron en la biblioteca pública; el celoso de su novio los acompañó, no la dejaba ni a sol ni a sombra, a menos que no hubiera otro remedio. Los 5 estaban sentados en una mesa ubicada al centro del recinto, muy cerca de las estanterías. En una mesa frente a ellos, entre la puerta de acceso y el mostrador, estaba un tipo rubio, muy bien vestido, de aproximadamente 35 años, ojos azules, barba de 3 días, fornido y, a pesar de estar sentado, bien podría decirse que era alto y sin intención de ocultar que ...
    ... se sentía atraido por mi amiga, no le quitaba la vista de encima. Estela se levantó y se dirigió al fondo de uno de los pasillos, concentrada en buscar un libro para ampliar la información recolectada, revisando estante por estante los títulos disponibles; de pronto, sintió que un brazo fuerte rodeaba su cintura y una evidente erección se frotaba entre sus redondos y carnosos glúteos. - ¿Ya sentiste cómo me tienes? - el brazo y el pene que la aprisionaban tenían voz que susurraba - ¿De qué hablas? - preguntó ella también en un murmullo, no quería que la sorprendieran en tan incómoda (y, por cierto, excitante) situación - Toda la tarde me has estado sonriendo y abriendo las piernas para dejarme ver tus calzones - No... yo no... - ¡No te hagas!, que ambos sabemos lo que estás buscando - Sí, un libro - contestó tratando de no jadear al sentir como una mano se deslizaba lentamente bajo su falda - Toma este - ordenó la voz - ve a tu lugar, haz como que te equivocaste y regresa aquí en dos minutos, pero no dejes tu celular en la mesa, tráelo contigo Ahora estaba libre y se colocó cara a cara con su agresor, ¡sí, era el apuesto rubio!, ¡qué nervios! - Anda, ¿qué esperas? - urgió el bello y autoritario macho - Sí, ya voy... Podría haber dicho a sus amigos lo que había pasado, contarles como fue atacada y llamar a la policía, pero ¡no!, llegó a la mesa, se sentó hojeó el libro y, tomando su teléfono dijo que era una tonta porque se equivocó y tenía que regresar para buscar el adecuado. ...
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