1. Joao (I)


    Fecha: 08/04/2018, Categorías: Zoofilia Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... en mi cuello, su lengua deslizándose hacia mis hombros... Sabía que desde donde estaba él podía ver perfectamente mis tetas, con sus pezones duros y la piel erizada. Lo comprobé casi inmediatamente, cuando, aprovechando la oscuridad, sus dedos las rozaron de una manera que casi podría parecer casual. La música se había hecho más lenta, y Joao me dio vuelta de nuevo y me estrechó contra él. Bailamos despacio, mis tetas apretadas contra su pecho, sus manos que se deslizaban suavemente de mi cintura para dibujar la forma de mis nalgas... Cuando acabó la canción ya no podíamos más. Caminamos hasta la mesa, adonde mi amiga llegaba en ese momento acompañada por un hombre que yo no había visto antes (y probablemente ella tampoco). Sonrió, clavando la mirada primero en la bragueta de Joao y luego en mis tetas, y en un gesto común entre nosotras (habíamos sido amantes hace mucho tiempo, y aún jugábamos juntas de vez en cuando) se humedeció un dedo con saliva y rozó uno de mis pezones. Joao la miró con malicia mientras el hombre que estaba con ella me observaba desconcertado. Luego cada uno recogió sus cosas y ella y yo nos despedimos con un guiño. Joao me invitó a su departamento con cualquier excusa que no oí y acepté diciendo algo que ahora no recuerdo. ¿a quién le importaba? Ambos sabíamos bien qué queríamos. Nos fuimos en su motocicleta, el conducía y yo iba atrás, tomada de su cintura. La posición y el viento hacían que mi vestidito a duras penas me cubriera el culo, y mis ...
    ... piernas quedaban desnudas rodeando a Joao, quien a ratos manejaba la moto con una sola mano y con la otra las acariciaba. Yo entretanto le besaba suavemente el cuello, dibujando con mi lengua todo tipo de figuras obscenas. Mis manos se deslizaban por sus costados y se acercaban peligrosamente al cierre de su pantalón... creo que fue muy buena nuestra suerte de llegar vivos al departamento. No sé cómo logró concentrarse y no perder el control de la moto. Frenó frente aun edificio, se bajó de la moto y, sin perder detalle de cada movimiento de mis piernas al bajarme, esperó hasta que estuve de pie a su lado. Se dirigió entonces a la puerta del edificio, saludó al vigilante y entramos directamente en el elevador. Apretó el botón del piso 14 (el último) y mientras el viejo elevador comenzaba su lento ascenso, se dedicó a apretar otras cosas. Su boca se deslizaba por mi cuello mientras sus manos subían por debajo de mi falda y acariciaban mi culo. Con los dientes deslizó las tiras que sostenían el vestido, dejando al descubierto mis tetas, que comenzó a chupar ávidamente. Mientras lo hacía yo sentía pequeñas descargas eléctricas que me hacían gemir. Mi sexo húmedo y palpitante esperaba con ansia sus manos, que en ese momento comenzaron a moverse hacia él. Un roce con el dedo sobre la tela delgada que lo cubría, ya totalmente empapada, y el elevador se detuvo. Joao me sonrió y mientras se abrían las puertas vi como se llevaba el dedo a la boca y lo lamía en un gesto que me descontroló ...