1. En el probador del Zara del Factory


    Fecha: 29/04/2018, Categorías: Fetichismo Hetero Autor: Sevillano, Fuente: CuentoRelatos

    ... describir. Pero como su olor… era algo que recordaba a la propia vida. Tras eso bajó el pie de nuevo, acercándolo a la posición que tenía al principio. Ansiaba levantarla y ponerla contra el espejo y meterle la polla. Follarla contra el espejo. O bajarle las braguitas verdes y comerme aquel coño. O probar aquella boca. Apretar sus tetas. Morder su culo… Lo que hice fue ayudar a que el otro lado del pantalón saliera también. Lo más que obtuve fue algún roce con la piel de su pie o con su tobillo. Ya liberada del pantalón, se levantó con una sonrisa. Yo hice lo mismo, sin quitarle ojo de los muslos y de ese verde que tapaba su sexo. Se volvió a inclinar hacia mí, esta vez rozándome también con sus tetas bajo la camiseta, y me volvió a besar levemente en la mejilla. -Muchas gracias. Eres encantador. Y tras eso, alargó un brazo y abrió algo la puerta del probador, invitándome a salir. Yo no sabía qué hacer. Pero lo que hice fue sonreírle y… salir Crucé la tienda y salí. Afortunadamente mi polla estaba tan anonadada como yo por lo que habíamos vivido y no estaba erecta, lo que me evitó una situación embarazosa, desde luego. Pero no pude aguantarlo. Me dirigí al baño con una idea clara. Entré en el de hombres, me dirigí a uno de los cubículos, cerré la puerta, me dejé caer los pantalones a los tobillos y me empecé a masturbar. Soñaba con aquellos muslos que había visto hacía nada, con aquel culo, con bajar aquellas braguitas y hundir mi lengua en lo que quedara al descubierto, con ...
    ... seguir besando aquellos pies… Mi polla despertó enseguida. La erección fue rápida. Mis movimientos sobre la polla se aceleraron. Deseaba aquel cuerpo joven, aquel aroma, aquel sabor, aquel color… Apliqué saliva a la mano y empecé a sentir como mi leche llamaba a la puerta para salir. Quería correrme con aquella chica, ver sus ojos mientras lo hacía, escuchar sus gemidos… Apunté mi polla hasta el fondo del inodoro y me agaché un poco. El semen salió disparado y lo vi resbalar hacia el agua, luego le siguieron tres o cuatro expulsiones más de mi leche. Tuve que apoyarme con una mano en la pared del baño. Allí estaba yo, viendo mi leche caer por el inodoro abajo, con el corazón a mil, con un hilillo de semen colgando de la polla, con los pantalones en los tobillos… y soñando con aquel cuerpo. Me limpié, me vestí y salí. Sólo salir me encontré con mi mujer que venía cargada de bolsas. -Dónde estabas? -Tras la cerveza, di una vuelta y entré ahora al baño. -Te he estado buscando. Y te he mandado un par de mensaje al móvil y nada. -Lo siento. Lo tendré en silencio. -Anda vamos, que al final ya lo tengo todo y encima es tarde. Nos dirigimos a la salida charlando de temas tontos. En la salida junto a la fuente que vimos a la entrada, mirando hacia el escaparate de una tienda de deportes Mizuno, vi una cola de pelo que me resultó familiar. La chica estaba allí mirando ese escaparate y con una bolsa de Zara en la mano. Junto a ella, había una pareja de unos 50 años. Él, un tío canoso y ...