1. Victor ausente y el tío Alberto presente


    Fecha: 08/05/2018, Categorías: Sexo Duro Sexo con Maduras Tabú Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    Víctor ausente y el tío Alberto presenteUn par de años después de casarnos, Víctor y yo nos habíamos mudado a una casa muy amplia. Quedaba en la zona suburbana; era muy cómoda, con un jardín trasero interminable y una pileta de natación enorme.Al poco tiempo Víctor recibió un llamado de uno de sus tíos del interior, Don Alberto, pidiéndole si podíamos alojarlo por un par de semanas; ya que necesitaba quedarse en Buenos Aires para hacer unos cuantos trámites…Mi marido aceptó encantado, pensando que, durante sus ausencias, al menos yo me quedaría con un poco de compañía masculina en casa.Al tío Alberto yo no lo conocía, pero me resultó un hombre de unos sesenta años muy poco agradable, bastante hosco y de pocas palabras. Se instaló en una especie de departamento independiente que teníamos en el fondo, con todas las comodidades. El hombre había sido albañil, así que se ofreció para hacer reparaciones en la casa durante sus momentos libres…Al domingo siguiente vinieron otros parientes de Víctor a compartir un asado en casa y a disfrutar de la pileta. Algunos de ellos llevaban mucho tiempo sin ver a Don Alberto, así que estaban todos muy felices por el reencuentro. El tío se ofreció para hacer el asado, diciendo que era un especialista en parriladas.Durante la sobremesa alcancé a escuchar una charla algo subida de tono, donde los viejos primos hablaban de lo mujeriego y fiestero que había sido el tío Alberto en su juventud y se reían de su antiguo apodo: “el burro”.Esa noche, ...
    ... después de coger salvajemente con mi esposo, le comenté lo que había escuchado de sus tíos y primos. Víctor largó una carcajada y dijo“Te podrás imaginar por qué le dicen “el burro”…”Yo respondí que seguramente porque tendría una verga muy grande.“Solo espero que nunca se te ocurra verificarlo…” Respondió riendo.Un par de noches después, Don Alberto entró por el pasillo directamente al departamento del fondo. Venía acompañado por una mujer rubia apenas un poco mayor que yo. Le comenté a mi esposo que me parecía un poco desubicado que trajera una desconocida a nuestra casa.Pero Víctor sonrió, replicando:“Van a coger toda la noche y vas a tener que oír sus gritos desde el fondo”Al poco rato, en efecto, alcanzamos a oír los gemidos de esa mujer.Un par de días después Víctor tuvo que viajar al interior y esa misma noche el tío Alberto apareció con otra mujer, esta vez mucho más joven.Me picó un poco la curiosidad y aprovechando que estaba sola, decidí ir a espiar a Don Alberto y su joven amante. Al acercarme a su ventana pude oír los gemidos de aquella chica. Me asomé silenciosamente por una orilla y pude ver al viejo entre los muslos abiertos de la chica, lamiéndole la concha, mientras ella se retorcía gimiendo de placer…Comencé a excitarme con esa escena, a transpirar y a sentir palpitaciones, mientras me parecía que el corazón iba a salirse de mi pecho.Mi sorpresa fue mayor, cuando Don Alberto se incorporó y le exigió a la chica que le chupara la verga. Vi una cosa descomunal ...
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