1. La mujer del disidente (05). La galería


    Fecha: 12/05/2018, Categorías: Dominación Voyerismo Autor: Senatore33, Fuente: CuentoRelatos

    ... vuelvas a tu celda encontrarás ropa limpia sobre tu cama -le dijo el agente-. También ropa de cama, jabón para el lavabo y papel higiénico. Ah, y te traeremos algo para cenar. El agente se fue, cerrando la puerta. Amalia de repente se encontró sola en una habitación con cuatro duchas a cada lado. Se quitó el vestido y lo dejó en un perchero. Se descalzó y se quitó también las bragas. Dio al grifo y vio que había agua caliente. También había gel y champú. Al principio se empezó a duchar con ansiedad, pensando que en cualquier momento podría volver el guardia. Pero según fue pasando el tiempo vio que estaba sola y comenzó a disfrutar de ese momento de privacidad. Se frotó bien el cuerpo y se lavó bien el cabello. Incluso se relajó debajo de la ducha. Cuando terminó cogió las bragas y las puso debajo de la ducha. Le habían dicho que fuera tendría ropa limpia, y suponía que le dejarían ropa interior, pero aun así, sin saber qué tendría que hacer con la ropa que había llevado encima, decidió lavar al menos las bragas. Las enjabonó y las frotó, y pudo ver como caía toda la suciedad de las botas del agente al que se las había tenido que limpiar. Después las escurrió, y al no haber toalla para secarse esperó unos minutos y cogió de nuevo el vestido y se lo colocó, pero no así las bragas, que estaban recién lavadas. Se calzó los zapatos y abrió la puerta para dirigirse de nuevo a su celda. Pero al salir de las duchas, a la antesala desde la que también se accedía a su celda, se ...
    ... encontró con que una puerta enrejada dividía la antesala en dos. Cuando salió de la celda no reparó en que ese enrejado que podía separar las dos zonas de la antesala lo podían cerrar. De repente se encontró en que en su mitad de la antesala solo había dos puertas que dirigían a las duchas y otra puerta enfrente que sacaba a la galería. Se dirigió al enrejado y lo intentó abrir, pero lo habían cerrado con llave. Desde el enrejado veía las dos celdas a su izquierda y la otra puerta que también sacaba a la galería, a su derecha. De repente esa puerta se abrió y entró el guardia de antes, que llevaba en sus manos unas sábanas, una manta y algo de ropa para ella. La puerta de la celda en la que ella había estado estaba abierta, y el guardia pasó a dejar la ropa, pero ella no podía acceder. La otra puerta que sacaba a la galería, en la zona de la antesala en la que estaba Amalia, se abrió y asomó otro guardia. -Sal por aquí -le dijo-. Amalia salió y al menos no vio presos en los pasillos de la galería, habían vuelto a meter a cada uno en su celda. -El acceso directo a tu celda está cerrado, vas a tener que dar la vuelta a toda la galería -le dijo el agente, con sorna-. Amalia se dio cuenta de que tendría que pasar otra vez por delante de todos los presos. Lo habían hecho adrede, para hacerla realizar todo el recorrido. Pero esta vez su cuerpo estaba húmedo, y el vestido que llevaba se le ajustaba y le marcaba. Peor aún, no se había puesto las bragas. -Las manos sobre la nuca y andando ...
«1...345...8»