1. La violé por amor


    Fecha: 13/06/2018, Categorías: No Consentido Primera Vez Autor: AMorboso, Fuente: CuentoRelatos

    ... ya de noche moviéndose extrañamente al bajar del coche. Cada día me gustaba más. Estaba enamorado de ella. Intenté entrarle varias veces, tanto cuando estaba sola como cuando estaba con sus amigas en el bar, pero en todas ellas o bien me rechazó o bien me ignoró. Pero yo no podía vivir sin ella. Necesitaba hacerla mía y ayer, por fin, me decidí. Si no quería por las buenas, sería por las malas, pero iba a ser mía sí o sí. Pedí prestada la furgoneta al Chata, la limpié bien de todos los restos metálicos y virutas de chatarra que tenía para no salir heridos y eché un viejo colchón en su interior. No tiene ventanillas laterales, y si tiene un separador de malla entre el conductor y la caja, sobre el que puse un gran trozo de tela. Compré una caja de viagra, distraje unas esposas, un antifaz, una bola y una cuerda en un sex-shop, mientras compraba una caja de condones y me fui a buscarla. Aparqué en un callejón por el que pasaba habitualmente y que siempre estaba vacío y esperé a que llegase. Cuando la vi llegar, me puse un pasamontañas que solamente dejaba visibles mis ojos y labios, y preparé el cuchillo de monte. Mi corazón latía a mil por hora. Estaba más nervioso que en cualquier robo, atraco o acto vandálico en el que hubiese estado, ni siquiera en mi primer robo estaba así. Al pasar a mi lado, abrí la puerta corredera lateral, salté de golpe a cogerla del brazo y tire de él haciéndola caer en el interior, al tiempo que la puerta se cerraba sola. -Aaaaayyy. ¡Pero qué…! Con ...
    ... el susto de mi aparición al abrir la puerta y la sorpresa, no le dio tiempo a reaccionar. Me eché sobre ella, coloqué la mano sobre su boca y el cuchillo en su cuello y le dije: -¡Si gritas te corto el cuello! Estate muy calladita. ¿Lo has entendido? Hizo un movimiento afirmativo con la cabeza. Me puse a caballo sobre ella, con una rodilla a cada lado, sujetando los brazos bajo ellas y coloqué el cuchillo en su garganta, pinchando ligeramente. -¡Abre la boca todo lo que puedas! -¡Por favor no me haga...! -¡CÁLLATE Y ABRE LA BOCA! – Le grité al tiempo que pinchaba y hacía salir una gota de sangre de su cuello. Lo hizo y rápidamente coloqué la bola bien adentro y la sujeté detrás. Ya sin poder gritar, liberé sus brazos, adormecidos al cortarles la circulación con mi peso, la hice darse la vuelta y coloqué las esposas en sus manos. Luego le até los muslos juntos, por encima de las rodillas y de ahí a los tobillos e hice que doblase las rodillas para atarlas a las esposas. Quedó totalmente empaquetada e inmovilizada boca abajo. Salí para ponerme al volante y conduje hasta las afueras de la ciudad. Aparqué en una zona boscosa, a cubierto de miradas indiscretas, que ya había utilizado en otras ocasiones con mis amigos para nuestras actividades delictivas. Me metí en la parte trasera y cerré las puertas para evitar posibles interrupciones indiscretas. -Bien, putita, vamos a ver ese cuerpo Llevaba un vestido corto y fino, de tirantes, que se le había subido hasta enseñar la lorza que ...
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