1. LA FAMILIA DE MI MUJER


    Fecha: 11/08/2018, Categorías: Sexo con Maduras Tabú Autor: nesxxx, Fuente: xHamster

    Conocí a mi suegra antes que a mi mujer. Yo tenía 24 años y estaba acabando derecho. Ella debía sobrepasar los 40, aunque no aparentaba alcanzarlos, y también estaba acabando la carrera. Era secretaria médica, titulación muy corriente en Francia, donde había vivido muchos años, pero inexistente en España, de modo que no había encontrado trabajo. Cierto que con lo que ganaba su marido tampoco le hacia falta. Tenía dos hijas, una de 15 y otra de 18 años (la que acabaría siendo mi mujer). Los primeros años de su matrimonio los había pasado cuidando a sus hijas. Cuando consideró que ya no la necesitaban tanto en casa se puso a estudiar derecho (vieja ambición de juventud).Era de mi mismo curso, pero como digo, no la conocí hasta el último año. Coincidimos en el “practicum”, una especie de práctica en un despacho de abogados. Debo reconocer que me fascinó desde el primer día. Era alta, morena, de busto generoso y conservaba un buen tipo, pero no fue el físico lo que más me llamó la atención. Tenía simpatía, carisma… algo inexplicable. La secretaria del abogado y otra compañera del “practicum” estaban “técnicamente” más buenas (eran más jóvenes), pero cualquier espectador neutral, incluso aquellos a los que no les interesan las mujeres que sobrepasan la treintena, habría coincidido conmigo en que Amparo (es el nombre de mi suegra) brillaba sobre las otras sin el menor esfuerzo.En cierta ocasión la secretaria del abogado, consciente de su pérdida de protagonismo, le había comentado ...
    ... con toda malicia:– Tú, de joven, debías ser muy guapa. Tráenos fotos.“Cuando tengas su edad estarás gorda y seguirás siendo igual de estúpida” pensé yo, pero me abstuve de intervenir. Amparo se lo tomó a bien, mostrando su desenfado con una sonora carcajada.Me enorgullece decir que conmigo era con quien mejor se llevaba. En poco tiempo nos hicimos inseparables. Era una de esas amistades tan perfectas que uno está seguro que desaparecerá en cuanto se pierda el contacto académicamente impuesto. No me cabe duda que es lo que hubiera pasado sino llego a iniciar una relación con su hija.Creo que ella acababa de cumplir 19 y yo 25 (los dos somos géminis) cuando la encontré en una fiesta universitaria en una discoteca.– ¿Eres Licenciado en Derecho? Mi madre también acaba de terminar esa carrera.– ¿Tu madre se llama Amparo?Después comprendí que su parecido con su madre fue lo primero que me había atraído de ella. Ese pelo tan negro, esos ojos tan brillantes… Creía ver en sus gestos, expresiones o risas resquicios de ella.Esa noche cuando nos besamos, creí por un momento estar besando a su madre, pero deseché pronto esa idea. La hija tenía argumentos suficientes para merecer mis atenciones por si misma.Seis meses después nos prometimos y un año después nos casamos. Yo ya estaba trabajando y me iba bien y ella podía acabar empresariales y llevar la casa sin acusar el sobreesfuerzo (milagros de juventud). El sexo con ella era fabuloso. Solo había tenido un novio antes que yo y tenía ese ...
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