1. Inesperado placer


    Fecha: 22/09/2018, Categorías: Confesiones, No Consentido, Autor: hotmind, Fuente: CuentoRelatos

    Hola mi nombre es Andrea, esto paso a mis 22 años y siempre que recuerdo hay en mi emociones encontradas... Era principios de primavera, yo tenía un novio con el que tuve mi primera vez y lo pasaba bien, estudiaba en la capital y los fines de semana viajaba a mi hogar, una parcela ubicada a unos kilómetros de la ciudad. En esos días recuerdo que andaba muy caliente, tenía que viajar casi obligada todos los fines de semana ya que soy hija única y de una familia conservadora de buen nivel económico, por lo que mis padres me protegían mucho. No podía estar tranquila, tenía ganas de estar con mi novio y hacerlo todo el día, pero no, estaba atorada en casa. Para distraerme decidí ir donde mi abuela en la ciudad. - mamá, quiero ir donde la abu. - ya pues, yo le digo a su papá que la lleve. - no, quiero ir sola ya se tomar el bus y llegar. - pero hija, mejor llamo a que la vengan a buscar. Ya? - no mamá, está bien. Quiero ir por las mías. - mmm, bueno, pero me llamas cuando llegue. - si má. Partí a mi habitación y me vestí. Yo tengo un cuerpo normal, flaca, blanquita, nada voluptuoso, pelo negro cola de caballo, y mis gruesos labios. Además vestí normal, un jean Calipso, un sweater de hilo y un abrigo, tome un montón de dinero y estaba lista. Salí y tome el bus. En el trayecto me sentía muy bien, mi calentura la había olvidado y el día soleado de primavera me daba tranquilidad. Al bajar debía caminar unas cuadras, era un sector acomodado de la ciudad, con poca gente en las calles y ... muy tranquilo. Estaba por llegar cuando escuché: - jovencita me puede ayudar? Miro hacia un lado y era un viejo algo vagabundo con un carro. Al parecer quería llevar su carro hacia el fondo de un terreno abandonado. - bueno - venga, ayúdeme con el carrito por favor. No modulada bien sus palabras y olía a mugriento. Me puse a su costado y entre los dos llevábamos el carrito hasta una especie de refugio que tenía. - gracias jovencita por ayudar a un desamparado como yo. - no se preocupe, ayudar es bueno. En eso siento que la persona se saborea y traga saliva. Lo miro y tiene su mirada fija en mi, veo sus ojos y denotan desesperación y angustia. Me asusté un poco no pasó por la mente que podía pasar algo malo, ya casi llegábamos y continuaba agradeciéndome. - gracias jovencita usted es muy linda. - está bien, caballero. - me gustaría agradecerle, persona con quién hablo me ignora. Pero usted ni lo dudó. Parecía que el viejo tenía algún problema, mental o social. No paraba de agradecer y modulada como si tuviera la boca con comida. Llegando a su refugio veo que tiene un colchón, una pequeña fogata y un tarro con agua, además de muchos cartones y latas. - ya caballero, llegamos. - si jovencita, muchas gracias. - de nada, hay que ayudar a... Mientras hablaba el viejo toma mi mano y empieza a besarla y sobarse con ella su mejilla. - no es necesario, caballero. - no jovencita, déjeme agradecerle. Usted es tan linda y buena. Me incomodaba la situación, así que me zafaba de sus besos. ...
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