1. El narrador y la mujer más feliz del mundo


    Fecha: 10/10/2018, Categorías: Otras Categorías, Autor: ENRIQUE VÁSQUEZ, Fuente: CuentoRelatos

    Pedro... ¿Recuerdas tu infancia? Vivías en Huayopata, un pueblito perdido, a tres horas en lomo de mula de San Pablo. Huayopata era triste y pobre. No tenía luz eléctrica y la radio a transistores era el único contacto que tenías con el mundo. Naciste ahí y te recuerdo con nostalgia pero con claridad. Eras muy pequeño cuando sentado en el umbral de tu puerta pegabas la oreja al antiguo receptor de radio a transistores de tu abuelo. Escuchabas "La media hora de Huayopata", el noticiero que desde San Pablo se transmitía con noticias tan solo dedicadas a tu olvidado pueblito. El volumen lo ponías tan bajo que si no hubieses estado ahí, todos pensarían que la radio estaba apagada y que era una extensión de tu cuerpo. Te encogías acurrucándote contra el viejo aparato y tratabas de escuchar la voz del narrador. El, te iba diciendo al oído, por treinta minutos, todo lo que a tu pueblo le podía interesar. ¡Cómo lo envidiabas! Lo imaginabas, como un héroe, lo mitificabas frente a ese micrófono tan imponente como él, mientras las noticias emanaban de su boca, y todo Huayopata, lo escuchaba. Eras un niño y querías ser como él cuando crecieras. Sólo tenías siete años y soñabas con el momento, en el que frente a un micrófono, leyeses para todo el pueblo, las noticias de las seis. Mientras tanto, el extraño ritual creado con el viejo artefacto de tu abuelo se cumplía con pasmosa y disciplinada puntualidad. Tenías suerte, la escuela quedaba sólo a tres cuadras de tu casa y eso te permitía ... llegar cinco minutos antes. Apenas tenías tiempo para decir un buenas tardes masivo en voz alta, para luego, sentado en el umbral de la puerta, esperar el ansiado momento en que harías girar el metálico disco del dial hasta sentir el click para dar inicio a de tu rito diario. Y lo harías a las seis en punto, coincidiendo con la fresca brisa que llegaba al languidecer la tarde. Luego, cuando el narrador, prodigioso e ignoto, terminaba de contarte al oído las noticias, volvías a girar en sentido inverso, el dial, para dar fin al ritual del día. Lo que seguía era tu frágil voz de niño, imitando esa voz casi divina, repitiendo casi una a una las noticias que hace un instante habías escuchado. Te recuerdo de pie, con una escoba en la mano, cogiéndola al revés, imaginando que esas pajas atadas eran el micrófono de OAX4X, Radio San Mateo, "directamente desde el distrito la capital de la provincia de Huarochirí" -así empezaba siempre el narrador-, luego, iniciabas la narración de imaginarias noticias, una tras otra, fantaseando que los cuatro mil (¿ o cinco mil?) habitantes de tu pueblo, estaban como siempre escuchando, ahora de tu voz, "La media hora de Huayopata". Soñabas a que llegue el día en que todos los huayopatinos fundan su oreja a la radio para escuchar llegar de tu voz las mejores noticias del mundo. ¡Como anhelabas decir un día frente al micrófono: "Se inauguró hoy el servicio de luz eléctrica en nuestro querido pueblo de Huayopata" o quizás " Inauguran hoy la carretera ...
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