1. La adivina: El desenlace


    Fecha: 27/12/2018, Categorías: Otras Categorías, Autor: kiko, Fuente: CuentoRelatos

    Eran las doce de la noche. Luis estaba echado sobre la cama, en calzoncillos. La Adivina apareció de la nada. Luis, al verla al lado de la cama, se asustó. Hizo una cruz con los dedos. -¡Va de retro, Satanás! -le dijo. La Adivina volvió a dejar caer al suelo la túnica blanca. Luis volvió a ver aquel cuerpo perfecto y el miedo dejó paso a una erección. -Ya veo que sabes mi nombre. ¿Cuál es en tuyo? -La gente me llama La Adivina. La Adivina se metió en la cama. -¿Eres una bruja? -Soy mucho más que eso. -¿Cuál es tu verdadero nombre? La Adivina cedió y le dio su nombre. -Sechesedassechein. -Seche, que? -Sechesedassechein. -Te llamaré... Seche. Luis besó en los labios a Sechesedassechein. Después chupó y lamió aquellas tetas redonditas y duras y sus grandes pezones. Le masturbó el chocho... Cuando vio que ya estaba caliente se quitó los calzoncillos. -Te toca, Seche -le dijo llevándole la polla a una de sus manos. La Adivina, en vez de masturbarlo y hacerle una mamada, le volvió a poner aquel chochito peludo en la boca. Luis se lo comió. Cinco o seis minutos más tarde La Adivina se corrió en la boca de Luis. -¡Veni... Vidi... Vinci! -exclamó, y luego despareció. Luis iba a maldecir su suerte cuando llamaron a la puerta de la habitación. Era María que al asomar la cabeza en la puerta de la habitación y ver aquel pollón empalmado fue dejando su ropa por el camino a la cama. Luis, caliente como lo dejara la Adivina, se follaría a una oveja. Y no le importó que María tuviera sus ...
    ... grandes tetas algo decaídas, ni que tuviera michelines... La follo por delante, por detrás. Le folló en culo. Se corrió entre sus tetas, y María, ¡Ay María! La mujer llevaba 20 años sin follar y se corrió seis veces. Al acabar, Luis, se quedó dormido. María, que se había desvelado, le fue a echar de comer a los seis cerdos que tenía. Estaba en la pocilga cuando entró un cuervo y la atacó. Cayó con la cabeza sobre un comedero de piedra y quedó inconsciente. El cuervo le quitó los ojos y los cerdos se dieron un festín con ella. A la mañana siguiente, Luis y Diana estaban desayunando unas papas de maíz. -¿Has visto a mi madre, Buhonero? -le preguntó Diana. -Esta mañana, no. Ayer noche, sí. -Ya os oí. Le hacía falta. Llevaba años sin nada. Luis cambió de tema. Volvió al suyo. -Dime, Diana. ¿Dónde vive La Adivina? -Tienes fijación con esa mujer. -Lo que tengo son cuentas pendientes. -Ya te dije que es una bruja. -Sé de buena tinta que es mucho más que eso. -¡¿Se acostó contigo?! -Algo así. Diana se santiguó. -¡Estás muerto! ! Y yo estoy muerta por haber follado contigo! -Entonces tu madre debe estar muerta. -¡Mi madre ya no vuelve a aparecer! -Estás loca de atar. ¿Dónde vive la Adivina? Diana estaba llorando. -¿Vas a matarla? -Ya veremos. A lo mejor la mato a polvos. Diana intentó quitar provecho. -Por si no vuelves. ¿Dónde guardas el oro? -¿Para qué lo quieres, no decías que estabas muerta? -Para huir de este pueblo, que en vez de Paraíso debía llamarse Infierno. -Te madre seguro que ...
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