1. Desafío de galaxias (capitulo 73)


    Fecha: 21/01/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: calvito, Fuente: CuentoRelatos

    ... transportes por esos valles tan profundos y estrechos, a ciegas y con sistemas electrónicos, va a ser difícil de cojones. Van a tener que ir en fila y a toda pastilla. —Podemos hacerlo: he hablado con los capitanes y me lo han asegurado. Lo que propongo es difícil y complicado, pero podemos hacerlo. Si el frente enemigo se desmorona, el pretor y lo que quede de su ejército, solo podrá refugiarse en la capital, —Oriyan hizo una pausa, apoyo las dos manos sobre la mesa y continuo—. Chicos, esta es la primera campaña que emprendemos sin Marisol, aunque los primeros planes estratégicos son suyos. Todos sabemos la importancia de Próxima Tambedris con vistas al ataque final sobre Faralia. No podemos fallar. Cuándo Marisol se recupere, y vuelva al servicio activo, quiero poder mirarla a la cara y que se sienta orgullosa de mí, y de todos vosotros. —Lo estará mi señora, lo estará. —Pues entonces adelante, al lío. El Fénix se encontraba en la capital federal para trasladar a Marisol a Mandoria. Todavía no tenía el alta médica, pero hacia unos días que se levantaba y daba paseos por la habitación e incluso en un par de ocasiones se aventuró por el pasillo del hospital, siempre del brazo de Anahis y de su madre, y seguida de cerca por sus escoltas, entre los que siempre estaba el sargento. Desde que ingería alimento sólido, la condición física de Marisol había mejorado mucho y había empezado a recuperar peso al igual que Anahis, a la que vigilaba estrechamente a pesar de su ...
    ... convalecencia. La llegada a Mandoria fue muy discreta, y a pesar de que era de madrugada, el canciller, varios ministros, Marión, Hirell, y Sarita y Felipe, su marido, la esperaban en el hospital cuándo llegó la lanzadera. Se empeñó en bajar de la nave a pie, y con paso vacilante y apoyada en su madre y Anahis, lo hizo. Rápidamente se fundió en abrazos con todos, en especial con Marión que derramó no pocas lágrimas. —Tienes que ponerme al día, no me cuentan nada y solo me entero por los noticiarios, o por galaxinet. —Estás de baja y los médicos me han dicho que mientras no puedas salir a correr por la calle, nada de trabajo. —Entonces no te preocupes, —bromeo Marisol— mañana mismo empiezo… —¡Qué te has creído tu eso! —intervino el jefe médico del Fénix— entérate que estás bajo mi supervisión y como dirías tú, te voy a controlar hasta cuándo vas a cagar. —Yo no diría eso, —protesto Marisol frunciendo el ceño. —Si lo dirías hija, —afirmó su madre— en ocasiones eres muy mal hablada. —¡Qué exagerada! No soy mal hablada. —Si lo eres, —respondieron al unísono Anahis y Marión mientras los demás asentían. —¡Joder! No sé si ha sido buena idea venir a Mandoria. —Pues mira, ahora que lo dices, —dijo Sarita, y señalándola con el dedo de su mano robótica, añadió—: te recuerdo que los médicos no querían dejarte venir. —Pero eres muy cabezona, —afirmo Anahis. —Y muy pesada. —Me están dando ganas de regresar. —¡No digas gilipolleces, ¿dónde vas a estar mejor que aquí? —dijo Marión riendo. —En su casa de ...
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