1. LOS MUCHACHOS DE MI BARRIO 2


    Fecha: 06/07/2020, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Alejandrogusta, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    LOS MUCHACHOS DE MI BARRIO 2
    Me dolió bastante porque mi hermano la tenia mas grande que mi tio pero no me detuve hasta que sentí los pelos de su pubis pegados a mis nalgas.
    Mi hermano se había quitado antes sus calzoncillos y entonces podía sentir sobre mis glúteos el contacto de su piel y de sus pelos.
    Metí una de mis manos entre su pelvis y mis nalgas y acaricié el tronco de su miembro y sus gordas bolas, lo único que estaba fuera.
    El pene tan deseado por mí, al fin estaba dentro mío.
    Sin decirme nada, solo guiándome con su cuerpo, fue poniéndome boca abajo y separando mis piernas se montó sobre mí.
    De la misma manera que lo hacía con el Tato lo estaba haciendo conmigo.
    No sé cuánto tiempo estuvo montado sobre mí, meneándose y hundiendo su largo miembro en mi upite.
    Cuando comenzó a eyacular dentro mío se hundió con fuerza inundando mi interior con su semen.
    Después nos dormimos.
    La vida siguió su curso normal, sumando ahora mi actividad con mi hermano que se repitió muchas veces, aún cuando se reconcilió con su novia.
    Llegó la primavera y recomenzó nuestra visita a la laguna, con menos visitantes porque hasta diciembre que terminaran las clases no podíamos juntarnos todos.
    Yo iba en horario de mañana por lo que me quedaba la tarde para mí.
    No tenía con quien ir a la laguna y una siesta me salí de casa y me orienté a la esquina en casa de Jacinto.
    Antes de continuar quiero comentar algo que puede parecer irreal para quien no vivió una experiencia ...
    ... parecida.
    A partir de la re-inauguración y ampliación que me hiciera en el viaje el tío Tito, me ocurrieron una serie de hechos, experiencias o como quiera llamárseles, con hombre adultos, mayores, que parecía descubrían rápidamente mi condición.
    Mirando hacia el pasado y recordando un segmento de tiempo hasta que terminé la escuela primaria hago un recuento de lo vivido y debo decir que conocí todos los tamaños, colores y sabores que tenían dueñas. Es decir, vergas de casados.
    No me costó mucho acumular experiencias.
    En muchos casos había hombres que no sabían practicar el sexo anal porque nunca lo habían hecho.
    Las primeras veces (o sea que he repetido con muchos) se auto imponían restricciones pero una vez que probaban darme por el culín o que yo los felara, ellos eran los que me buscaban con insistencia.
    Yo siempre, desde esa edad, fui solidario y no le negué a ninguno un grato momento.
    Cuando llegué a la esquina, sentado sobre el carromato de sodero sin el equino uncido, estaba Jacinto en soledad.
    -Hola Cho – me dijo
    -Hola Jacinto ¿Qué hacés?.
    -Nada.
    Estoy aburrido y con los huevos llenos. Esperando por si viene alguno de los pendejos…
    -No van a venir hasta después de la hora de la escuela…
    -Huy, cierto – bajando la voz dijo- Me parece que voy a tener que hacerme una pajita si no viene el Payito o el Omarcito…
    -Están en la escuela- Mientras mi cabeza trataba de crear alguna idea para aprovechar el momento.
    Yo no olvidé el día en que lo descubrimos montando al Tato y ...
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