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La receta de la abuela - 3
Fecha: 12/05/2024, Categorías: Control Mental, Autor: Charlie Steele, Fuente: TodoRelatos
... maravillosamente a Elena. La hiciste una perfecta esclava sumisa. Aunque había algo de verdad en las palabras de su abuela, a Phoebe no le hicieron gracia y respondió con un muy firmo: —Elena no es ninguna esclava sumisa. Otra carcajada de la abuela siguió en respuesta, se dio media vuelta para irse de ahí y lo único que dijo fue: —Ese coño desde hace una década que está a tu disposición. Es hora de que lo tomes. Y si algo falla cuando te pongas ruda con tu mujer, no te preocupes: la abuela lo resolverá. Y tras decir eso, ahora sí se fue del lugar, dejando pensativa a su nieta. * * * Una vez que al fin todos los invitados se fueron del salón, Phoebe y Elena vieron su turno para irse. Subieron a la limosina que les llevaría hasta el hotel donde comenzaría su luna de miel y en el trayecto, Elena habló: —Esta boda fue todo lo que soñé, muchas gracias amor. Phoebe solo se giró a ver a su mujer, le sonrió y le dio un beso en la mejilla. Estaba tan pensativa por lo que había dicho su abuela que no tenía ganas de algo más. Al fin llegaron al hotel, dejaron sus cosas y de inmediato, Elena se acostó en la cama, y con una expresión sugerente en el rosto, preguntó: —Y dime amor, ¿tienes algo planeado? La noche todavía es joven. Phoebe miró a su mujer y decidió dejarse llevar por el momento. —Ponte de pie y quítame con cuidado el vestido. Elena se sorprendió por lo extraña de la petición, pero aún así la obedeció. Se levantó de la cama, se ...
... acercó a Phoebe y empezó a quitarle con delicadeza el vestido hasta que la dejó solo con la lencería blanca que había elegido para la ocasión. Ya en paños menores, Phoebe tomó del rostro a Elena, la besó y se la llevó a la cama, donde le ladró su siguiente orden: —Cómeme el coño, esclava. A Elena le sorprendió haber sido llamada “esclava”, pero aún así se sintió compelida a obedecer. Phoebe se acostó en la cama y abrió las piernas. Se acercó a ella, hizo a un lado la tanguita de color blanca que ya estaba un poco empapada tanto por el sudor como por la excitación y enterró su cara en esa cueva caliente para empezar a mamarla con deseo hasta que Phoebe se corrió con tal fuerza, que no solo la cara de Elena se manchó, sino también su vestido. Sin embargo, aunque el orgasmo había sido bastante satisfactorio, Phoebe se sentía con ganas de ir por más, así que se levantó e hizo que Elena también para empezar básicamente a arrancarle el vestido y dejarla casi tan desnuda como ella, presumiendo una lencería igual de sexy que la de ella. —Acuéstate en la cama y prepárate —le ordenó Phoebe con una sonrisa—. Voy a reclamar al fin lo que es mío. Con una sonrisa, Elena adoptó la posición que le habían ordenado mientras que Phoebe iba hasta su maleta y de este sacaba un calzón de cuero con un dildo que procedió a ponerse, los mismos aditamentos que había usado para reclamar la virginidad anal de su amada hacía tanto tiempo. Ya armada, se regresó a la cama con Elena, se ...