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Un tropezón con final feliz (5)
Fecha: 16/05/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Zeus, Fuente: CuentoRelatos
... acomodó en la silla mientras el placer inundaba por su cuerpo. -Eso quiere decir que lo tendrás que llevar en el bolso para cuando yo te llame. -¡Cuenta con ello mi amo! -Ahora dame un beso en la boca y vuelve al aseo, quiero hacer una prueba. Cristina obedeció, lo besó y se dirigió al baño, entró en un aseo y cerró la puerta, notaba como la intensidad aumentaba y con ello el placer que le producía, apoyó ambas manos en la pared y separó las piernas como si la estuvieran follando. Eduardo desde su mesa aumentó la potencia al máximo imaginándosela. Cristina no tardó nada en llegar al orgasmo, inconscientemente dijo en voz baja, me corro amo, me corroo. Un par de minutos después salía del baño y se dirigió a la mesa sonriendo. -¿Qué tal funciona? -¡De maravilla! -Espero que te guste el recuerdo toledano que te llevas de esta ciudad. -¡Me encanta! Mucho mejor que cualquier suvenir típico. Salieron de la cafetería y Eduardo llamó a un taxi, le pidió que diera una vuelta por la ciudad, Cristina seguía con el vibrador en su coño, al cabo de unos minutos Eduardo sacó el móvil y le dio al inicio de la aplicación, Cristina volvió a notar cómo se ponía en marcha su regalo mientras el taxista les iba diciendo por donde pasaban. Poco a poco el placer comenzaba a dominar el cuerpo de Cristina, Eduardo lo había notado y delante de ella aumentó la intensidad, el taxista notó como Cristina se acomodaba en su asiento e ignoraba todo lo del exterior, intentaba mantener la ...
... compostura pero empezaba a ser una batalla perdida, él siguió hablando y mirando de reojo a la mujer como se entregaba a un placer que él no sabía de dónde venía. En un semáforo en rojo, Cristina levantó la mirada y coincidió con el taxista que se la aguanto, ella se mordió el labio inferior y miró a su amo. Eduardo como si no fuera con él la cosa, le acarició el pelo. El morbo se adueñó del cuerpo de Cristina, volvía a sentirse la puta de su amo que en esta ocasión la exhibía ante un desconocido. Su cuerpo no podía más, de su coño fluían jugos de placer, todo le daba igual, si Eduardo quería eso, ella se lo iba a dar, se lo había dicho, sería más puta, más zorra, más esclava para él. El taxista al inicio de la situación quitó la música y hablaba con voz más pausada, como si quisiera oír a aquella mujer disfrutar de lo que le estuviera pasando. Cristina acercó su cabeza a la de Eduardo y le dijo casi al oído, pero no pudo evitar que el taxista la oyera. -¡Me corro mi amo! Eduardo le dio más potencia y ella se retorció en el asiento. -¡¡Me corroo!! El taxista sin darse apenas cuenta se había empalmado. La ruta continuó mientras Eduardo la besaba en la boca. -Pare aquí mismo. Dijo. El taxi se detuvo y Eduardo le pagó la carrera, bajaron despidiéndose y el taxista continuó detenido mientras veía como aquella mujer se alejaba cogida del brazo de su hombre. Nunca sabré su nombre, pero tampoco la olvidaré pensó el taxista. -Parece que tu nuevo juguete funciona ...