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Un tropezón con final feliz (5)
Fecha: 16/05/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Zeus, Fuente: CuentoRelatos
... momento y le ofreció un consolador. Ella lo introdujo en su mojado coño y continuó tocándose, sus gemidos iban en aumento al igual que los movimientos de su cuerpo. -¡Me corro amo! ¡¡Me corroo amo!! Cuando terminó de correrse, el se acercó y sacó su polla de nuevo para que se la chupara, ella había aprendido que le gustaba que le hiciera una garganta profunda, que se la metiera toda en la boca y que le chupara los huevos, se había convertido en una buena alumna chupando polla, esta vez se la chupó hasta el final, pero él se separo un poco para correrse en su cara, ella sintió como los chorros de semen le caían en la cara y en el pelo, cuando terminó de correrse le hizo más fotos. -Recógelo con los dedos y métetelo en la boca. Ella obedecía mientras era fotografiada. Cuando terminó de lamerse los dedos, Eduardo se sentó en el sofá y le dijo que se sentara a su lado, le enseñó las fotos despacio, una a una para que las viera bien, ella apoyada en el hombro de su señor las miraba y no podía evitar sentir un cosquilleo en su interior. Era la primera vez que se veía a sí misma en una sesión porno pensó, le gustó ver sobretodo su expresión mientras se corría, se atrevió a preguntar. -Amo, ¿Qué vas a hacer con estas fotos? -Ahora te las pasaré a ti para que las tengas y luego las guardaré para masturbarme cuando esté en mi casa pensando en ti. Eso le gustó a ella, que lo imaginó haciéndolo. Le dio un beso en la mejilla y continuó a su lado. Aunque habían ...
... tomado café, no pudieron evitar quedarse adormilados durante un rato. Cuando se espabilaron se vistieron y salieron a dar una vuelta por la ciudad, Toledo tenía mucho que ofrecer, pero Eduardo tenía claro dónde ir, llegaron a una plaza amplia y la cruzaron para introducirse en una de las calles que desembocaban en ella, a unos cincuenta metros entraron en un sex shop, Eduardo le dijo que esperara en la calle, entró y buscó lo que quería, no tardó en salir con una bolsita, la cogió de la mano y continuaron con el paseo, una rato después entraron en una cafetería y tras sentarse y pedir, Eduardo le ofreció la bolsita del sex shop y le dijo. -Quiero que vayas al aseo y te pongas esto. Cristina intrigada por qué sería eso, cogió la bolsa y le sonrió. -Como tú digas mi señor. Al cabo de un rato Cristina salía y se sentaba en su silla. Eduardo cogió la bolsa y sacó el manual, instaló la aplicación y desde su móvil toco el control remoto, Cristina dio un saltito en su silla al notar como el juguete que le había comprado se ponía en marcha, una suave vibración la estimulaba. -Este juguete se puede accionar desde donde yo esté, sea donde sea. -¿De verdad? ¿Incluso desde tu ciudad? -Correcto. -¡Madre mía! No sabía que existían estas cosas. -Pues ya ves, así es. Cuando esté en mi casa y quiera que te corras, te llamaré y tú te lo pondrás estés donde estés. Ella lo imaginaba y se excitaba al oírlo y también porque el pequeño artefacto estaba haciendo su trabajo, se ...