1. Un tropezón con final feliz (5)


    Fecha: 16/05/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Zeus, Fuente: CuentoRelatos

    ... maletas.
    
    -Cuando lo tengas todo organizado, arréglate y baja al restaurante, coge una mesa y espérame.
    
    -Sí mi señor.
    
    Cuando Eduardo entró en el comedor, ella estaba sentada en una mesa, al verlo le dedicó una sonrisa, él se acercaba lentamente, ella se movió en la silla contenta como una perra que ve a su amo, él se colocó a su lado le levantó la barbilla y besó sus labios, se sentó y le hizo una señal al camarero.
    
    -¿Qué desean tomar para beber? Mientras ven la carta
    
    -Tomaremos vino blanco pero que no sea seco, perdona ¿Cómo te llamas?
    
    -Mi nombre es Luis.
    
    -¡Vaya! Que coincidencia. Eduardo pronunció esas palabras mirándola a ella. Cristina se sonrojó al recordar su peculiar relación con Luis.
    
    -¿Perdón señor?
    
    -No, nada, una simple casualidad con el último camarero que nos sirvió.
    
    Comieron y bebieron hasta los postres, tranquilos, conversando.
    
    -¿Sabes amo que no llevo bragas?
    
    -Me parece perfecto. Dijo con la calma que le caracterizaba, a continuación añadió. - El café lo tomaremos en la cafetería del hotel.
    
    -Como tú digas mi señor. Pidieron dos cafés y dos copas, la cafetería no estaba muy concurrida y Eduardo le pidió que se metiera dos dedos en el coño y se los pusiera en su boca. Ella miró a derecha e izquierda e hizo lo que le habían ordenado con disimulo, el morbo a ser descubierta la excitaba, mojó bien sus dedos como pudo y se los puso en la boca a su señor que los lamió.
    
    -Hazlo otra vez. Ella volvió a mirar a ambos lados y ...
    ... sentándose en la punta del sillón se metió los dedos, los mojó bien y se los puso de nuevo en la boca a Eduardo.
    
    -Nos vamos a la habitación. Qué bien sonaba eso en los oídos de Cristina que imaginaba otro polvo de su amo. Le dieron el último sorbo al café y se levantaron, él la cogió de la mano con firmeza, casi tirando de ella, a Cristina le gustó esa sensación, era su puta y podía hacer con ella lo que quisiera. Una vez dentro de la habitación, Eduardo la puso apoyada en el respaldo del sofá y le bajó la falda, su culo desnudo quedó a disposición de él, cogió el látigo y se lo pasó por su blanco trasero varias veces, de repente un latigazo no muy fuerte hizo que Cristina gimiera, otro más fuerte y gimió más alto, varios latigazos sonrojaron la piel de su culo. Ella aguantaba como una esclava que no podía hacer nada, solo gemir cada vez que el látigo tocaba su piel. Eduardo sacó el móvil y le hizo varias fotos, ella no se percató del detalle. La levantó y la colocó de rodillas.
    
    -Abre la boca y saca la lengua.
    
    En esa posición le hizo más fotos, ahora ella sí que se dio cuenta de lo que estaba haciendo, le dio varios guantazos y volvió a fotografiarla, se sacó la polla y la puso en la boca de su esclava y continuó haciendo fotos mientras ella se la chupaba. Se detuvo y la sentó en el sillón.
    
    -Tócate el coño. Ella obedecía excitada por esa sesión de fotos que le estaba haciendo su amo. A medida que se excitaba, él le hacía fotos a su cara.
    
    -Detente. Le dijo en un ...
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