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Un tropezón con final feliz (5)
Fecha: 16/05/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Zeus, Fuente: CuentoRelatos
... hotel. Eduardo pidió otra botella de vino para la habitación. Una vez abierta él sirvió dos copas, Cristina había bebido más de lo que solía beber y su estado era de cierta embriaguez, pero aun así cogió la copa y bebió un buen trago. Eduardo le pidió que se desnudara y se apoyara de cara contra la pared, volvió de la habitación con el pequeño látigo y las esposas, se las puso y le levantó los brazos, también le puso el antifaz en los ojos para que no pudiera ver, le separó las piernas y dejándola así se preparó un cigarro, ella sintió el olor mientras esperaba el castigo, sintió el látigo al pasárselo por la espalda, ella sintió un escalofrío de placer, sabía que había sido mala y que merecía un castigo, pero antes del primer latigazo, sintió como el pequeño juguete que seguía en su coño, se ponía en marcha, acto seguido lo notó, el látigo azotó su blanco y redondeado culo, los azotes eran espaciados y la azotaba de la espalda al culo, el vibrador iba haciendo su trabajo y ella con lo que había bebido estaba en una nube, uno tras otro el látigo la azotaba y su coño se lubricaba con los fluidos que emanaban de él. Eduardo la estaba castigando como había dicho por ser una puta celosa y ella lo disfrutaba, el orgasmo se abría camino entre sus piernas, ella gemía a cada azote que sentía en su cuerpo desnudo, el vello de su cuerpo se erizaba y ella se pegaba más a la pared. Eduardo aumentó la fuerza con la que la azotaba consciente de que su esclava estaba cerca de llegar ...
... al clímax, Cristina se retorcía, su culo y espalda ya habían cogido el color rosado producido por el látigo, pero Eduardo continuó castigando a su puta esclava. Cristina llegaba al orgasmo cerrando los muslos, pegada y retorciéndose contra la pared gimiendo en voz alta, el alcohol había hecho que se le olvidara decir lo que su amo quería oír. Cuando terminó de correrse, Eduardo la azotó un par de veces más con cierta dureza, se detuvo y le dio la vuelta, le quitó las esposas y se las puso por la espalda. -Ahora zorra te vas a arrodillar y te voy a dar unos guantazos por no decir lo que me tenías que decir, serán diez y tú los irás contando en voz alta y me darás las gracias, ¿queda claro puta? -Sí amo. Cristina se arrodilló y esperó el primer guantazo, seguía sin ver nada, solo podía sentir y oír a su amo. Eduardo le dio el primero de los diez y ella le dijo. -Uno, gracias amo. Le dio el segundo y ella siguió contando. -Dos, gracias señor. Así esta llegar a los diez, su mejilla estaba sonrosada tras los guantazos, sintió como la levantaba con cierta rudeza y la conducía no sabía a dónde. -Arrodíllate. Ella obedeció, sin saber dónde estaba. -Abre la boca. De repente sintió como la polla de Eduardo entraba en su boca. -¡Chupa! Ella comenzó a chupar y a tragarse la polla de su amo, sentía como se iba endureciendo por momentos. Eduardo la cogía por el pelo y la separaba de su polla o se la metía hasta el fondo de aquella boca que no tenía nada que ver a ...