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Intriga Lasciva - El Instituto [32]
Fecha: 19/05/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Nokomi, Fuente: TodoRelatos
... sirve de nada. —Voy a intentar hacerlo lo mejor posible. Erika empezó con saltos simples, de calentamiento. Necesitaba encontrar ese flow que le permitía coordinar el movimiento de la cuerda con los saltos. Poco a poco lo fue logrando y el ritmo aumentó. Con esto, sus pechos comenzaron a rebotar. —A mí me parece que no te pusiste corpiño para mostrar cómo te rebotan las tetas, pechugona. —No, no… te juro que lo traje. Estoy segura. —Sí, sí… claro. Bien que te debe gustar que la gente te mire las tetas… por eso siempre andás con escotes gigantes. Erika no recordaba muchos “escotes gigantes”, de hecho la manía de usar escotes la fue adquiriendo en las últimas semanas, sin saber muy bien por qué. Aunque distaban mucho de ser “gigantes”. Prefirió cambiar de tema, sin dejar de saltar. —¿Qué es exactamente lo que hace Fermín que te irrita tanto? —Mmmm… para empezar, se adueña del cuadrilátero. Nadie puede subir sin su permiso. —Xamira pudo subir. —Sí, pero mirá cómo la tienen rodeada. —Fermín y dos de sus amigos estaban de pie frente a Xamira, con los brazos cruzados. Ella estaba relajada, en el rincón, con las manos en las cuerdas—. La están interrogando. Están decidiendo si le permiten quedarse en el cuadrilátero o no. —¿Hay algo más que hagan para molestar? —Preguntó Erika, su respiración ya se estaba agitando, sus tetas no paraban de rebotar y sus pies se movían ágilmente. —Básicamente es todo lo mismo. Él y sus amigos se creen los dueños ...
... del gimnasio. Hacen lo que quieren, y a veces incluso echan a la gente del establecimiento… ya te digo, como si fuera de ellos. Hey… así no vas a conseguir nada. Tenés que saltar más rápido… —Ok, lo voy a intentar… uf… esto ya es más difícil —la soga empezó a moverse más rápido y Erika pudo sentir cómo los músculos de sus piernas comenzaban a quemar. Llevaba tiempo sin hacer ejercicio con esta intensidad—. Entrenar con vos me recuerda al anime Hajime No Ippo. —¿Qué? ¿Acaso me estás comparando con Ippo? El tal Ippo en cuestión era el protagonista de un anime de boxeo, muy popular en Japón. Era muchacho de cabello negro, cejas anchas y brazos fibrosos. —No, no… no dije eso. Aunque… te parecés un poco. —¿Estás insinuando que parezco un tipo? —Una vena se hinchó en la sien de Aldana Bengoechea. —No, claro que no… Erika admiró a la vasca. Tenía un cuerpo que, desde lejos, se podría confundir con el de un hombre. Ni siquiera tenía mucho busto. Estaba muy tonificada: brazos, piernas y abdominales marcadas. Llevaba el pelo corto y tenía una mirada dura, desafiante. Su espalda ancha también ayudaba a incrementar esa imagen masculina. Quizás su rasgo más femenino eran sus nalgas. Las tenía bien redondas, bien formadas… podrían ser la envidia de cualquier mujer que soñara con tener un buen culo. —Si seguís saltando así, se te va a salir una teta —dijo la Vasca—. Y creo que ya entiendo por dónde viene la cosa. Vos pensás que soy una machona… quizás hasta hayas ...