1. Buscando a mi ex


    Fecha: 27/05/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Mirella, Fuente: TodoRelatos

    ... mis pechos para que disfrutara de tocarlos de nuevo.
    
    Vi esa mirada deseosa de nuevo, vi esos ojos encenderse al sentir mi piel, al sentir la curva de mis tetas. Llevé mi mano a su entrepierna y la sentí dura. Sentía como se excitaba.
    
    "Pará María, por favor, pará! Esto es una locura, no podemos seguir así."
    
    "Shhhh! Cállate, querés. Cállate y vení. Si yo sé que estás desesperado, dale. Aténdeme a mí, y después te vas y seguís jugando al esposo con tu mujer...Pero vení a atender a la mujer que realmente querés hacer tuya".
    
    Me acerqué tanto que podía sentir la respiración caliente rozando mis labios. Y en vez de darle un beso simplemente saqué mi lengua y se la pasé por los labios, intentando meterla de a poco. Cuando ya no se resistió nos fundimos en un beso apasionado. Nuestros cuerpos pedían, deseosos, quitar todo lo que impidiera el roce. Suplicaban por sexo, por pasión, por sudor. Yo quería que me hiciera suya como tantas veces ya lo había hecho.
    
    Empezó a desnudarme casi de manera salvaje, queriendo arrancar, queriendo romper toda la ropa que traía puesta. Y yo sin pensarlo mucho hice lo mismo. Le arranqué la camisa, como pude desprendí su pantalón y lo desnudé por completo.
    
    Y ahí estábamos de nuevo los dos, como tantas veces, en su consultorio. No me quité los zapatos porque sabía que le provocaba cierto morbo verme desnuda y en tacos. Lo único que hice fue dirigirme de manera muy, muy, muy sensual hasta su escritorio. Apoyé mis manos, dejando hacia atrás ...
    ... mi culo, casi abriéndolo con los movimientos y subí una pierna arriba del escritorio para que viera todo lo que lo estaba esperando y él no dudó un segundo. Se arrodilló y hundió su cara entre mis piernas para lamer, chupar y comerse todo lo que tenía en frente suyo.
    
    Yo disfrutaba de su lengua, disfrutaba de su saliva, de sus manos, me agarraba las nalgas, me metía los dedos, y yo gemía desesperada, disfrutando, gozando, haciéndole sentir que era suya. Después que me hizo venir una o dos veces con la lengua, decidí que era un buen momento de jugar. Me paré, lo miré, simplemente apoyé mi mano en su verga bien dura, y le dije:
    
    "Preparate para gozar, papito". Me agaché y empecé a chuparla. Era un frenesí de deseo, de sensualidad, de pasión. Quería comer todo lo que tenía en frente. Lo agarré de las nalgas y hundí su verga erecta lo más dentro de mi boca que pude, una y otra y otra vez. Él gemía, disfrutaba, me agarraba de la cabeza y hacía sus movimientos de cadera con mucha fuerza.
    
    Luego me miró, me hizo parar, me giró y me volvió a apoyar sobre el escritorio. Y me dijo:
    
    "Preparate, puta". Me agarró de la cadera, puso su verga dura sobre mi concha bien mojada, y de una sola embestida la mandó hasta adentro, y empezó a bombear, una y otra vez, con mucha fuerza y con mucha velocidad.
    
    Yo gritaba, él gozaba, estábamos desesperados. Queríamos más, queríamos fundirnos el uno con el otro.
    
    Y no contento con esto, sacó su pija de mi concha, escupió sobre mi culo, metió ...